la mujer de gris

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa
los muertos regresan con frecuencia del más allá
hay más muertos andando por ahí de lo que uno creería
yo veo muertos a diario
me los encuentro cuando salgo a la calle
en el camión, en el super, acodados a la barra de algún bar
no se les nota mucho lo muerto
sólo una muy leve perplejidad en la cara
cierto aire como de vacilación
pero nada más
si les preguntas algo, tardan mucho en responder
o de plano se quedan callados
tal vez no quieran meterse en problemas
o tengan poca capacidad de improvisar
allá ellos
hace mucho que me acostumbré a su presencia
no me molestan, no me inquietan
nunca le he dicho a nadie de su existencia
hago mi vida teniendo el mínimo trato con ellos
y sólo si es indispensable
una vida sencilla y frugal, por lo demás
en las mañanas agarro un camión y voy a la oficina
en las tardes vuelvo a casa y me tomo un trago
veo la tele un rato y luego ceno
mi mujer me lleva la cena a la sala
si mi copa está vacía, me la vuelve a llenar
después de cenar me doy un baño y me acuesto
mi mujer se queda en la cocina o riega las plantas
ella y yo dormimos en camas separadas
ya rara vez nos hablamos
ni nos vemos las caras -me sé de memoria
esa sombra de perplejidad en la suya-
y sexo tenemos algún fin de semana
sólo si resulta muy indispensable
 

los muertos regresan con frecuencia del más allá

hay más muertos andando por ahí de lo que uno creería
yo veo muertos a diario
me los encuentro cuando salgo a la calle
en el camión, en el super, acodados a la barra de algún bar
no se les nota mucho lo muerto
sólo una muy leve perplejidad en la cara
cierto aire como de vacilación
pero nada más
si les preguntas algo, tardan mucho en responder
o de plano se quedan callados
tal vez no quieran meterse en problemas
o tengan poca capacidad de improvisar
allá ellos
hace mucho que me acostumbré a su presencia
no me molestan, no me inquietan
nunca le he dicho a nadie de su existencia
hago mi vida teniendo el mínimo trato con ellos
y sólo si es indispensable
una vida sencilla y frugal, por lo demás
en las mañanas agarro un camión y voy a la oficina
en las tardes vuelvo a casa y me tomo un trago
veo la tele un rato y luego ceno
mi mujer me lleva la cena a la sala
si mi copa está vacía, me la vuelve a llenar
después de cenar me doy un baño y me acuesto
mi mujer se queda en la cocina o riega las plantas

ella y yo dormimos en camas separadas
ya rara vez nos hablamos
ni nos vemos las caras -me sé de memoria
esa sombra de perplejidad en la suya-
y sexo tenemos algún fin de semana

sólo si resulta indispensable




La monotonía mata lentamente, hay días que despertamos mas muerto que otros y solo vemos como viven los demas, sonrisas, llantos y nosotros mas cercanos al poste donde nos recostamos para que se consuma un cigarrillo, no existe el frío ni el calor, solo pasa el tiempo, pero tampoco importa, Me encantó el escrito, un gran abrazo.
 
Por eso se dice que vivimos muriendo
y hay quienes, sí, se adelantan y bueno,
una nación zombie, es lo que es.
Saludos.
 
Si a los muertos le sumamos los que parecemos muertos en vida resulta que aquí sólo están vivos los que follan jajjajajjajaj
 
Buen poema. Reflejo de una realidad que se vive mucho pero, de la cual pocos se percatan. Rutina, gris rutina. Saludos, poeta.
 

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