William Monge
Poeta recién llegado
Entre los destrozos, pedazos de mi alma,
del castillo que fue mi vida, hoy muros
desquebrados en donde el viendo clama;
deslizando por entre las rendijas su voz.
El polvo lleva los vestigios de mis sueños,
lleva el anhelo de una caricia negada;
lleva entre sus alas los besos muertos,
de los que ningún labio quiso ser su morada.
Ella ha decidido abitar en mi pecho,
se alimenta de pasado, de cartas rotas,
ha hecho con mis recuerdos su lecho,
y calma su sed bebiendo mis lágrimas.
Todos se han ido ya, solo queda ella
quien me invita a conocer el dolor;
la vida es como una flama en el hielo
que poco a poco apaga su fulgor
del castillo que fue mi vida, hoy muros
desquebrados en donde el viendo clama;
deslizando por entre las rendijas su voz.
El polvo lleva los vestigios de mis sueños,
lleva el anhelo de una caricia negada;
lleva entre sus alas los besos muertos,
de los que ningún labio quiso ser su morada.
Ella ha decidido abitar en mi pecho,
se alimenta de pasado, de cartas rotas,
ha hecho con mis recuerdos su lecho,
y calma su sed bebiendo mis lágrimas.
Todos se han ido ya, solo queda ella
quien me invita a conocer el dolor;
la vida es como una flama en el hielo
que poco a poco apaga su fulgor