LA MUJER DEL VECINO
La mujer del vecino tiene anchas caderas
y una hermosa sonrisa que nunca me sonríe,
es como una dulce y ansiada primavera
de la que jamás una flor perfumada consigues.
La mujer del vecino tiene piernas esbeltas
y sólo nos separa un jardín y una cerca;
una esquiva mirada adivino en su rostro
cuando ella me sorprende mirándola de reojo.
La mujer, al vecino, lo trata con respeto:
-Si señor.., no señor..,- sumisa y obediente;
jamás una caricia ni el detalle de un beso,
ninguna discusión que deshiele el ambiente.
La mujer del vecino tiene rostro atractivo
que él no se detiene a mirar con deseo,
y yo que sí la observo con un ansia impaciente,
quisiera descubrir sus prohibidos secretos.
Yo sé cuando entra y sale la mujer del vecino,
cuando pasea el perro y todos sus horarios
y sufro yo en silencio pensando lo que haría
si un día la vecina se me muda del barrio.
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Libro Tatuajes del Alma