La mujer madrileña
es austera en las formas,
no buscando entender sutilezas
deviene solemne , seria diria
silenciosa y silente ,
-dos y dos son cuatro ,qué caramba-
La mujer madrileña
es como el kraken de Noruega,
en su profundidad oceánica
vierte los mitológicos tentáculos,
porque es una mujer,y como tal
no puede esconder su pasional estela.
Es austera en sus formas,
solemne en sus miradas,
y tras su aterciopelada coraza
resulta hasta en sus huesos sincera
escondiendo secretos ,anhelos y esperanzas.
Porque es una mujer,
su ignoto humor se anula en pasiones,
y yo ,que soy mediterraneo ,en las tabernas
pego fuerte con el puño en las mesas,
jugándome las cartas con risa sardónica ,
desentraño calurosamente ajado su mudo semblante.
Ella no dice nada ,ella calla,
en tan remota distancia
no sabria decir si me comprende.
-soy mediterraneo , periférico -
No puede ver que tras mi semblante
se ancla el corazón de un pirata
que llora de angustia y explota.
es austera en las formas,
no buscando entender sutilezas
deviene solemne , seria diria
silenciosa y silente ,
-dos y dos son cuatro ,qué caramba-
La mujer madrileña
es como el kraken de Noruega,
en su profundidad oceánica
vierte los mitológicos tentáculos,
porque es una mujer,y como tal
no puede esconder su pasional estela.
Es austera en sus formas,
solemne en sus miradas,
y tras su aterciopelada coraza
resulta hasta en sus huesos sincera
escondiendo secretos ,anhelos y esperanzas.
Porque es una mujer,
su ignoto humor se anula en pasiones,
y yo ,que soy mediterraneo ,en las tabernas
pego fuerte con el puño en las mesas,
jugándome las cartas con risa sardónica ,
desentraño calurosamente ajado su mudo semblante.
Ella no dice nada ,ella calla,
en tan remota distancia
no sabria decir si me comprende.
-soy mediterraneo , periférico -
No puede ver que tras mi semblante
se ancla el corazón de un pirata
que llora de angustia y explota.