jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
doroty es una buena mujer
sumisa, apagada, complaciente
-debe tener algunos genes japoneses o chinos-
le digo "esfúmate" y se mete a la cocina
le digo "ve y cómprame el periódico" y mueve el culo de inmediato
y baja corriendo a la calle y antes de cinco minutos
yo tengo el periódico en las manos
nunca me reclama nada
cuando llego apestando a alcohol a deshoras de la madrugada
y la despierto para que me haga la cena
y le grito "¡apúrate, huevona, que tengo hambre!"
ella incluso sonríe
y con la cena me sirve una cerveza helada
y se acerca y me pone una mano en la entrepierna
a ver si ando caliente y necesito de su sexo
-como si no supiera que vengo de tirarme a un par de putas-
me encanta su forma de ser
su aceptación de mis debilidades, su costumbre
de chupármela cada mañana al despertar
sin que yo le diga nada, porque intuye
que el 90 % de la felicidad de un hombre
depende de una buena mamada todos los días;
no sé cómo sería mi vida si no tuviera a doroty
o si ella fuera una mujer distinta
una de esas mujeres respondonas
que por cualquier cosa se encabronan y maldicen
y arrojan los platos al suelo y golpean las puertas
y tienen a los maridos cogidos de los huevos
y aterrorizados y mirando al puto piso
casi sin atreverse a echarse un pedo
-esa clase de hijas de puta que tienen mis amigos por esposas-
no sé cómo me las arreglaría sin doroty
lo bien puesta que tiene la casa
lo bien que cocina, la facilidad con que consigue
afrontar los gastos que conlleva manejar los asuntos domésticos
con la mierda que le doy cada semana
y encima parecer contenta y realizada
-como si viviera un puto cuento de hadas
donde yo fuera el príncipe y ella la princesa-
no sé qué jodido secreto tiene esta cabrona
para que todo a su alrededor fluya como la seda
y vivir parezca una maravillosa fantasía
y coger se parezca al sexo de las películas porno
no sé cómo lo hace, no tengo la menor idea
pero les juro que si lo supiera
no sería tan pendejo de contárselos
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