A la entrada de la casa hay una persiana
donde se esconde del mundo el sepulcro
de la vergüenza.
Cuando veo entrar al hombre desaprendo
de la música.
¿No es ,pues, más poderosa la palabra escrita?
-100 euros la hora.
-Tu no vales más de 50 ,medio billete ahora
y el otro medio ,si te portas bien ,a la vuelta.
Al acabar tal suciedad se planta derecho y brama,
con su pulgar del pié clavado en la divinidad
de la mujer escupe su blanca ira.
Si un sonoro insulto precisa cinco disculpas
prueba ,si tienes valor ,de decirlo en letra impresa;
Firma con tinta permanente la ignominia.
Sabrás de los últimos horizontes de la maldad del hombre
allá donde la mirada ya no alcanza.
Mi última premisa es desaprender de la música ,
el arte supremo de la brutal especie es la palabra.
Pero en el corazón de los humanos también hay una persiana
donde se esconde del mundo el amor desinteresado de las cosas,
allí quedan atrapadas las más tiernas palabras
esperando que una herida enérgica desnude el pecho
a los poetas.
donde se esconde del mundo el sepulcro
de la vergüenza.
Cuando veo entrar al hombre desaprendo
de la música.
¿No es ,pues, más poderosa la palabra escrita?
-100 euros la hora.
-Tu no vales más de 50 ,medio billete ahora
y el otro medio ,si te portas bien ,a la vuelta.
Al acabar tal suciedad se planta derecho y brama,
con su pulgar del pié clavado en la divinidad
de la mujer escupe su blanca ira.
Si un sonoro insulto precisa cinco disculpas
prueba ,si tienes valor ,de decirlo en letra impresa;
Firma con tinta permanente la ignominia.
Sabrás de los últimos horizontes de la maldad del hombre
allá donde la mirada ya no alcanza.
Mi última premisa es desaprender de la música ,
el arte supremo de la brutal especie es la palabra.
Pero en el corazón de los humanos también hay una persiana
donde se esconde del mundo el amor desinteresado de las cosas,
allí quedan atrapadas las más tiernas palabras
esperando que una herida enérgica desnude el pecho
a los poetas.