Jesus Quezada Sanchez
Poeta recién llegado
Mi iré con recuerdos de un día que estuve feliz,
Que viven en mi mente desde hace tiempo,
Aquellos que evitan que vea más allá de mi nariz,
Por tu partida, principio de mi sentimiento.
Si pudieran mis manos, tan solo tocar otra vez tu pelo,
Mis labios, hacer mas que solo moverse al hablar.
Vida mía, si en tus brazos pudiera hoy encontrar consuelo,
Mis labios podrían, otra vez tus labios besar.
Quiero encontrarme perdido y acompañado,
De la inspiración que le robo a la tristeza,
Seré aquel poeta triste y abandonado,
Reuniendo su corazón pieza por pieza.
Navegare en mares de recuerdos,
Tripulando una nave de esperanza,
Ayudado de sueños marineros,
Y velas blancas portadoras de confianza.
Gozare hoy la brisa del mar,
Al imaginarme que son tus caricias,
Las que mi rostro frescamente han de tocar,
Y esperare ver en la noche tu silueta en las estrellas.
Buscare hasta encontrar, una isla sin nombre,
Para nombrarla, victorioso, con el tuyo,
El nombre de la mujer, que siempre he de querer,
La mujer que ame, y ahora es parte del ayer.
Jesús Quezada Sánchez
Febrero 2008
Que viven en mi mente desde hace tiempo,
Aquellos que evitan que vea más allá de mi nariz,
Por tu partida, principio de mi sentimiento.
Si pudieran mis manos, tan solo tocar otra vez tu pelo,
Mis labios, hacer mas que solo moverse al hablar.
Vida mía, si en tus brazos pudiera hoy encontrar consuelo,
Mis labios podrían, otra vez tus labios besar.
Quiero encontrarme perdido y acompañado,
De la inspiración que le robo a la tristeza,
Seré aquel poeta triste y abandonado,
Reuniendo su corazón pieza por pieza.
Navegare en mares de recuerdos,
Tripulando una nave de esperanza,
Ayudado de sueños marineros,
Y velas blancas portadoras de confianza.
Gozare hoy la brisa del mar,
Al imaginarme que son tus caricias,
Las que mi rostro frescamente han de tocar,
Y esperare ver en la noche tu silueta en las estrellas.
Buscare hasta encontrar, una isla sin nombre,
Para nombrarla, victorioso, con el tuyo,
El nombre de la mujer, que siempre he de querer,
La mujer que ame, y ahora es parte del ayer.
Jesús Quezada Sánchez
Febrero 2008