Eremita
Poeta recién llegado
La mujer que yo amo
Es ave y es sol y viento suave,
Y en la noche la senda que lleva al paraíso.
Su nombre y su voz son dos interruptores,
Uno enciende la noche y el otro las estrellas.
En su ombligo la luna germina y se renueva,
En su vientre consigo el camino a la lluvia,
Y en su mirada un sitio donde escribir mis versos.
En sus ojos se enreda el sol de la mañana,
En su cama naufrago persiguiendo mis sueños.
Y sus pechos son islas donde encallan mis dedos
Ella, la que yo quiero, es un riachuelo,
Sus piedras, sus cascadas, sus azules truchas,
Su risa, sus palabras, sus suspiros,
Y su cuerpo desnudo, las montañas.
Ella, la enredadera de mis manos,
Es el azul radiante de mis lienzos
Cuando pinto los cielos de sus campos
Esa mujer traza un mapa que me lleva a su puerto,
Donde quiero sentarme a mirar el crepúsculo
Sonriente y abrazado a su alma de niña.
Régulo Briceño.
03/10/2020.
Es ave y es sol y viento suave,
Y en la noche la senda que lleva al paraíso.
Su nombre y su voz son dos interruptores,
Uno enciende la noche y el otro las estrellas.
En su ombligo la luna germina y se renueva,
En su vientre consigo el camino a la lluvia,
Y en su mirada un sitio donde escribir mis versos.
En sus ojos se enreda el sol de la mañana,
En su cama naufrago persiguiendo mis sueños.
Y sus pechos son islas donde encallan mis dedos
Ella, la que yo quiero, es un riachuelo,
Sus piedras, sus cascadas, sus azules truchas,
Su risa, sus palabras, sus suspiros,
Y su cuerpo desnudo, las montañas.
Ella, la enredadera de mis manos,
Es el azul radiante de mis lienzos
Cuando pinto los cielos de sus campos
Esa mujer traza un mapa que me lleva a su puerto,
Donde quiero sentarme a mirar el crepúsculo
Sonriente y abrazado a su alma de niña.
Régulo Briceño.
03/10/2020.