Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
La mujer y el delantal
Casi de la niñez no había salido
y atan un delantal a mi cintura,
teniendo yo que aprender con premura,
a barrer, guisar y hacer un zurcido.
De mi madre y abuela he recibido
esta absurda lección y compostura,
y esa era mi herencia casi segura
al atarme aquel delantal manido.
La vida va pasando encadenada.
Y transmitiendo yo esta calentura
intenté dejar a mi hija bien atada.
Mas como mujer reaccione a esta usura,
por ella, yo deje de estar callada;
rompí el delantal y su ligadura.
María del Carmen Pacheco Sánchez
Casi de la niñez no había salido
y atan un delantal a mi cintura,
teniendo yo que aprender con premura,
a barrer, guisar y hacer un zurcido.
De mi madre y abuela he recibido
esta absurda lección y compostura,
y esa era mi herencia casi segura
al atarme aquel delantal manido.
La vida va pasando encadenada.
Y transmitiendo yo esta calentura
intenté dejar a mi hija bien atada.
Mas como mujer reaccione a esta usura,
por ella, yo deje de estar callada;
rompí el delantal y su ligadura.
María del Carmen Pacheco Sánchez
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