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La mujer y el regreso

carlos lopez dzur

Poeta que considera el portal su segunda casa
El regreso llama
a ojos cargados de deseo.
Es lo más bélico que tengo
este regreso
este regreso.

Se van a fornicar los instantes
uno a uno y la fe será el brinco
(casi leptón, o quark visible
por el éxtasis y ser cabeciduro,
acostado sobre el poema
o una canción de silva).

A la mujer se verá
cuando la mente muera
y con ella la muerte del rechazo
y de las normas que oprimen.
Se la verá directamente en el ombligo
y se irá a besarla.

Quiere él, el baby boomer
que salió de la cariátide,
hallar una mujer y echarla al agua
y con ella, ser pez otra vez, volver a serlo
y secarse las mejillas con su volcán
y lanzar piedras de amor
a sus nalgas, porque el Acuarius
la accede con retornos
y el aquí es libro abierto
y una toalla
y el allá sigue vírgen, in situ,
y ella llora, pero, ¿quién es
sino él? ... quien tendrá que ver tus lágrimas,
y ceder y esquivar y volver y entregar
y recoger el misterio y las maravillas;
y nacer para tí; ella, penosa, hostil, azorada,
se va y luego vuelve,
pero siempre juntos, buscándose.


2.


Los hombros ya al fin se han esparcido
(que venga la Magestad de lo Divino)
y haya abrazos y retornos y derrames.
El fin no es la detención del movimiento.

Todo entra y se va
con la forma de pinga
al fondo del secreto y el enigma, dionisíaco;
todo regresa eclosivamente,
con espasmos y los pelos mojados,
la evidencia,
y salpicados los glúteos,
la hembra llora, al mismo tiempo canta.

Los hombres terrenales se dicen
somos míos, somos tuyos, eternidad.
Se van como rodines, se van
hasta las nalgas, se endurecen
como pernos, las perforan
y como globos se hincharon los senos
y los pezoncillos son tapachines
de los besos, pirulíes, pilones rojos,
tapaderas, mamilas...
y se van y se regresan a las manos
y la boca y las costillas se erotizan
y escuchan el corazón dando tumbos
y a veces, cómo silva o se arritmia
endemoniado porque olvidó
la delicia de su danza
y prefiere subir a los muslos
y ponerlos en alto y señalar al tobillo
de la niña pernialta, a sus talones
como si fuera una luna o un árbol.

17-03-1990 / Memorias de la contracultura: Indice

3.

Arquándola...

La sed de ser que eternamente se edifica
cuando se arquea el espinazo,
la verifica el hombre al quebrar la muchacha
y que encima o abajo empuja
con la polla, inflada o muerta a veces
y ella que vuelve
para ser la cima y, en el fondo, el zumo.

El himen vulnerable, botín
y campo de batalla, los dos
y el amor un camastrón,
un zorro pingo que cinga, aquí y ahora,
y de la carne se desfleca el futuro,
sin terminar su presente todavía,
pero el eterno retorno de Dioniso
es la presencia eterna
y el niño que apetece
la charca del sustento
y la identidad femenina y misteriosa
de la diosa madre bajo tierra
orgásmica, lujuriosa,
que vuelve
y se va
y se viene.



03-09-1990 / Memorias de la contracultura: Indice

http://carloslopezdzur-carlos.blogspot.com/2008/12/memorias-de-la-contracultura-indice.html
 
El regreso llama
a ojos cargados de deseo.
Es lo más bélico que tengo
este regreso
este regreso.

Se van a fornicar los instantes
uno a uno y la fe será el brinco
(casi leptón, o quark visible
por el éxtasis y ser cabeciduro,
acostado sobre el poema
o una canción de silva).

A la mujer se verá
cuando la mente muera
y con ella la muerte del rechazo
y de las normas que oprimen.
Se la verá directamente en el ombligo
y se irá a besarla.

Quiere él, el baby boomer
que salió de la cariátide,
hallar una mujer y echarla al agua
y con ella, ser pez otra vez, volver a serlo
y secarse las mejillas con su volcán
y lanzar piedras de amor
a sus nalgas, porque el Acuarius
la accede con retornos
y el aquí es libro abierto
y una toalla
y el allá sigue vírgen, in situ,
y ella llora, pero, ¿quién es
sino él? ... quien tendrá que ver tus lágrimas,
y ceder y esquivar y volver y entregar
y recoger el misterio y las maravillas;
y nacer para tí; ella, penosa, hostil, azorada,
se va y luego vuelve,
pero siempre juntos, buscándose.


2.


Los hombros ya al fin se han esparcido
(que venga la Magestad de lo Divino)
y haya abrazos y retornos y derrames.
El fin no es la detención del movimiento.

Todo entra y se va
con la forma de pinga
al fondo del secreto y el enigma, dionisíaco;
todo regresa eclosivamente,
con espasmos y los pelos mojados,
la evidencia,
y salpicados los glúteos,
la hembra llora, al mismo tiempo canta.

Los hombres terrenales se dicen
somos míos, somos tuyos, eternidad.
Se van como rodines, se van
hasta las nalgas, se endurecen
como pernos, las perforan
y como globos se hincharon los senos
y los pezoncillos son tapachines
de los besos, pirulíes, pilones rojos,
tapaderas, mamilas...
y se van y se regresan a las manos
y la boca y las costillas se erotizan
y escuchan el corazón dando tumbos
y a veces, cómo silva o se arritmia
endemoniado porque olvidó
la delicia de su danza
y prefiere subir a los muslos
y ponerlos en alto y señalar al tobillo
de la niña pernialta, a sus talones
como si fuera una luna o un árbol.

17-03-1990 / Memorias de la contracultura: Indice

3.

Arquándola...

La sed de ser que eternamente se edifica
cuando se arquea el espinazo,
la verifica el hombre al quebrar la muchacha
y que encima o abajo empuja
con la polla, inflada o muerta a veces
y ella que vuelve
para ser la cima y, en el fondo, el zumo.

El himen vulnerable, botín
y campo de batalla, los dos
y el amor un camastrón,
un zorro pingo que cinga, aquí y ahora,
y de la carne se desfleca el futuro,
sin terminar su presente todavía,
pero el eterno retorno de Dioniso
es la presencia eterna
y el niño que apetece
la charca del sustento
y la identidad femenina y misteriosa
de la diosa madre bajo tierra
orgásmica, lujuriosa,
que vuelve
y se va
y se viene.



03-09-1990 / Memorias de la contracultura: Indice

http://carloslopezdzur-carlos.blogspot.com/2008/12/memorias-de-la-contracultura-indice.html
No me perdí ni una tilde,,, enriquecedor escrito.
 
El regreso llama
a ojos cargados de deseo.
Es lo más bélico que tengo
este regreso
este regreso.

Se van a fornicar los instantes
uno a uno y la fe será el brinco
(casi leptón, o quark visible
por el éxtasis y ser cabeciduro,
acostado sobre el poema
o una canción de silva).

A la mujer se verá
cuando la mente muera
y con ella la muerte del rechazo
y de las normas que oprimen.
Se la verá directamente en el ombligo
y se irá a besarla.

Quiere él, el baby boomer
que salió de la cariátide,
hallar una mujer y echarla al agua
y con ella, ser pez otra vez, volver a serlo
y secarse las mejillas con su volcán
y lanzar piedras de amor
a sus nalgas, porque el Acuarius
la accede con retornos
y el aquí es libro abierto
y una toalla
y el allá sigue vírgen, in situ,
y ella llora, pero, ¿quién es
sino él? ... quien tendrá que ver tus lágrimas,
y ceder y esquivar y volver y entregar
y recoger el misterio y las maravillas;
y nacer para tí; ella, penosa, hostil, azorada,
se va y luego vuelve,
pero siempre juntos, buscándose.


2.


Los hombros ya al fin se han esparcido
(que venga la Magestad de lo Divino)
y haya abrazos y retornos y derrames.
El fin no es la detención del movimiento.

Todo entra y se va
con la forma de pinga
al fondo del secreto y el enigma, dionisíaco;
todo regresa eclosivamente,
con espasmos y los pelos mojados,
la evidencia,
y salpicados los glúteos,
la hembra llora, al mismo tiempo canta.

Los hombres terrenales se dicen
somos míos, somos tuyos, eternidad.
Se van como rodines, se van
hasta las nalgas, se endurecen
como pernos, las perforan
y como globos se hincharon los senos
y los pezoncillos son tapachines
de los besos, pirulíes, pilones rojos,
tapaderas, mamilas...
y se van y se regresan a las manos
y la boca y las costillas se erotizan
y escuchan el corazón dando tumbos
y a veces, cómo silva o se arritmia
endemoniado porque olvidó
la delicia de su danza
y prefiere subir a los muslos
y ponerlos en alto y señalar al tobillo
de la niña pernialta, a sus talones
como si fuera una luna o un árbol.

17-03-1990 / Memorias de la contracultura: Indice

3.

Arquándola...

La sed de ser que eternamente se edifica
cuando se arquea el espinazo,
la verifica el hombre al quebrar la muchacha
y que encima o abajo empuja
con la polla, inflada o muerta a veces
y ella que vuelve
para ser la cima y, en el fondo, el zumo.

El himen vulnerable, botín
y campo de batalla, los dos
y el amor un camastrón,
un zorro pingo que cinga, aquí y ahora,
y de la carne se desfleca el futuro,
sin terminar su presente todavía,
pero el eterno retorno de Dioniso
es la presencia eterna
y el niño que apetece
la charca del sustento
y la identidad femenina y misteriosa
de la diosa madre bajo tierra
orgásmica, lujuriosa,
que vuelve
y se va
y se viene.


03-09-1990 / Memorias de la contracultura: Indice

http://carloslopezdzur-carlos.blogspot.com/2008/12/memorias-de-la-contracultura-indice.html

Toda mi atención centrada en tus lineas y sin embargo tendré que volver y empaparme toda de lo que no aun no he sentido... Saludos.
 
Mary C. López;2021426 dijo:
Toda mi atención centrada en tus lineas y sin embargo tendré que volver y empaparme toda de lo que no aun no he sentido... Saludos.

Gracias por pasar. Ese poema es mu erótico. Representa la etapa en que los gringos generacionalmente estaban, en los años '50, en el puño de sus padres, reprimidos, anulados en su voluntad, y cómo ya en el decenio del '60 y el '70, se rebelan mediante el hippismo y la contracultura. Descubren lo femenino en sí, lo unisex, el amor libre, el amor ecológico, la armonía cósmica, racial, el mensaje de la Flor, Make Love, Not War, el pacifismo, la desegregación racial... el poema es más sobre la Era del Acuarius... cuando cambian los valores de USA, aunque en los '80 y los '90 se volviese al materialismo y el narcisismo nihilista posmoderno, no creer en nada, sino en «el no me molestes» y el «Primero Yo y después yo».

un abrazo,
carlos
 
Un poema muy apasionado, aunque lleva el romance por delante.
Me encantó esta obra erótica.

Un besito.


... gracias por leer Roxy. Es una descripción de una pareja hippy jipi de los '70, cuando se lee el texto en el contexto del poemario total, es claro que practican el amor libre. Son baby-boomers salidos de la fijeza, rigidez espartana y opresora, queriendo ser peces / Cristos verdaderos / otra vez, pero ya en la era del Acuario... muchos simbolos trabajados en forma erótica...

afectos,
carlos
 

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