Deslìzanse recuerdos extraños
por los bordes de lo abandonado
eran sencillas promesas mías
que el roce de tus labios ha olvidado.
Buscan suaves contornos de la noche
donde una herida haya cicatrizado,
para pintarle el sonrojo de las manos,
que dejaste aquella tarde, al olvidarnos.
Regresar el tiempo es quimera
penetrar tu piel una osadía,
si supieras mujer cuanto quería,
no pensar jamás en encontrarnos.
Por eso, te amo poesía,
eres consuelo eternizado.
siempre amas estos dedos de melancolía,
siempre gimes,
sin necesidad de besarnos.