cristiano onassis
Poeta recién llegado
Con su vestido verde olivo,
y sus ojos fríos y sin vida,
ella se ondea al son de las hojas con el viento,
ella respira tiempo y nostalgia.
y sus ojos fríos y sin vida,
ella se ondea al son de las hojas con el viento,
ella respira tiempo y nostalgia.
Años y años en eterno silencio,
fue su condena de por vida,
resignada lo acepta, y sin prisa,
camina despacio a ver el tiempo correr.
fue su condena de por vida,
resignada lo acepta, y sin prisa,
camina despacio a ver el tiempo correr.
La muñeca del vestido verde olivo,
así se conoce de aquel día,
en que su razón de vida,
dejo de marcar el camino.
así se conoce de aquel día,
en que su razón de vida,
dejo de marcar el camino.
Ahora vive para callar,
y su muerte se acerca con cada noche,
hasta que la lluvia con fuerza azote,
su esperanza y voluntad.
y su muerte se acerca con cada noche,
hasta que la lluvia con fuerza azote,
su esperanza y voluntad.
¡Oh! pobre muñeca,
la que nunca debió ser,
la que al nacer, paso al olvido,
menos para los que conocemos el secreto,
aquel detras, de su vestido verde olivo.
la que nunca debió ser,
la que al nacer, paso al olvido,
menos para los que conocemos el secreto,
aquel detras, de su vestido verde olivo.
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