Manuel Bast
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el senil recuerdo
del paso de los años ya vividos,
vi un tonto mozalbete
que amanece a la vida y despierta a los sentidos,
y vi la musa joven
dejando tras sus besos
corazones ardientes malheridos.
La brisa de la noche atrajo a mi memoria
el mágico crujir de sus gemidos,
el calor de su cuerpo ardiendo de deseos
bajo el azul sutil de sus vestidos,
y vi la musa joven
posando entre mis manos
la magia de sus pechos atrevidos.
Lecho de sedas blancas tupido de almohadones,
trono de mil amores consumidos,
tenue la oscuridad,
al resplandor de cirios encendidos,
y vi la musa joven,
al despuntar el alba
dejarme con su adiós el corazón vacío.
© Manuel Bastidas Mora
Venezuela
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