La música ha vuelto a rodearme. (prize prosa recomendada dic 2024)

dragon_ecu

Esporádico permanente
La música ha vuelto a rodearme.

He pasado tanto tiempo alejado de los sueños, que realidades brotaron raíces hasta sobre la superficie de la piel.

Esta costra dura tan necesaria para defenderme, y para atacar... se está volviendo demasiado pesada.

Regresa el tiempo de aligerar cargas, de soltar la conciencia... de permitir que la lujuria posea mi cuerpo y mi cerebro se deje seducir por aquellas miradas que se perdieron en viejas fotos.

El recuerdo de su piel tan suave,
de sus uñas arrancando mis escamas,
de su lengua suavizando mis costras.
Piel nueva rosada que asoma bajo tantas capas...
oscuro secreto oculto que nadie sabe.

Tu mirada en cada imagen, en cada espejo, en cada cristal... en cada rostro.
Cristales intensos brillantes incluso bajo la luz intensa de la memoria, ilumina cada sombra de duda hasta que huya desesperada de la desesperanza mía.
Pasos de gatita sobre la alfombra, con contoneo que trastoca mis latidos, mandando al metrónomo sobre el piano a pedir una temprana jubilación.

Compases locos se transmutan del 2x4 al 4x4... pero igual me inundan los zapatos de lastre plomiza, arrastrando lo que fuera un intento de evocar la tristeza convertida en alegría... así de extraños son los recuerdos forjados por una memoria creativa en lugar de la buscadora de recolecciones pasadas.

La casa padece el defecto de agrandarse cada día. La cama crece junto a las telarañas del dintel, junto a los pasillos que se vuelven eternos alejando una puerta cada vez más grande. El plomo del tiempo torna grises los colores vivos y entumece los pasos hasta arrastrarlos.

Soledad de compañías inexistentes. Reemplazos de voces con grabaciones, de risas con vasos de hielos y cremas de café, de sambuca y ron... o la estela de humo y vapor de inciensos pachuli y tabacos Romeo y Julieta... gotas de sabor añejo, de sudor con ritmo de bolero son. Los viajes que solo sirvieron para hundir nuestros cuerpos en otras camas... el placer de hacernos el amor en otro continente... en otro rio... otra fuente... otro puente... otra vida.

Cabellos castaños cubren mi rostro, mientras su cadera embate mi ser, enterrando mi vida entre mortajas de pequeñas muertes. Morir y volver a vivir, para desear seguir muriendo entre sus vaivenes.
Es tan necia la vida que se resiste a dejarse ir, a aceptar su final.

No importa morir, ya he vivido lo suficiente para sentir un segundo de felicidad.
Todo el sufrimiento pagado es poco por ese instante, y pagaría aún más por volver a ese segundo. Por retomar su mano entre las mías.

Toco su cadavérica y fría mano, querida amiga eterna, desde el principio me has deseado, y creo que yo también te he deseado... vamos pues a tener sexo por toda la eternidad. Solo deja a un lado tu guadaña y esa túnica negra... te quiero vestir de rosado y perlas. Te quiero inundar de papelitos cafeses, que parezcan pecas sobre tus huesos. Y colocarte la peluca de rizos castaños.

Si he de hacerte el amor por toda la eternidad, concédeme el gusto de verte como se veía ella... aquella mañana.

Video - Killing Me Softly With His Song - Omara Portuondo
 
La música ha vuelto a rodearme.

He pasado tanto tiempo alejado de los sueños, que realidades brotaron raíces hasta sobre la superficie de la piel.

Esta costra dura tan necesaria para defenderme, y para atacar... se está volviendo demasiado pesada.

Regresa el tiempo de aligerar cargas, de soltar la conciencia... de permitir que la lujuria posea mi cuerpo y mi cerebro se deje seducir por aquellas miradas que se perdieron en viejas fotos.

El recuerdo de su piel tan suave,
de sus uñas arrancando mis escamas,
de su lengua suavizando mis costras.
Piel nueva rosada que asoma bajo tantas capas...
oscuro secreto oculto que nadie sabe.

Tu mirada en cada imagen, en cada espejo, en cada cristal... en cada rostro.
Cristales intensos brillantes incluso bajo la luz intensa de la memoria, ilumina cada sombra de duda hasta que huya desesperada de la desesperanza mía.
Pasos de gatita sobre la alfombra, con contoneo que trastoca mis latidos, mandando al metrónomo sobre el piano a pedir una temprana jubilación.

Compases locos se transmutan del 2x4 al 4x4... pero igual me inundan los zapatos de lastre plomiza, arrastrando lo que fuera un intento de evocar la tristeza convertida en alegría... así de extraños son los recuerdos forjados por una memoria creativa en lugar de la buscadora de recolecciones pasadas.

La casa padece el defecto de agrandarse cada día. La cama crece junto a las telarañas del dintel, junto a los pasillos que se vuelven eternos alejando una puerta cada vez más grande. El plomo del tiempo torna grises los colores vivos y entumece los pasos hasta arrastrarlos.

Soledad de compañías inexistentes. Reemplazos de voces con grabaciones, de risas con vasos de hielos y cremas de café, de sambuca y ron... o la estela de humo y vapor de inciensos pachuli y tabacos Romeo y Julieta... gotas de sabor añejo, de sudor con ritmo de bolero son. Los viajes que solo sirvieron para hundir nuestros cuerpos en otras camas... el placer de hacernos el amor en otro continente... en otro rio... otra fuente... otro puente... otra vida.

Cabellos castaños cubren mi rostro, mientras su cadera embate mi ser, enterrando mi vida entre mortajas de pequeñas muertes. Morir y volver a vivir, para desear seguir muriendo entre sus vaivenes.
Es tan necia la vida que se resiste a dejarse ir, a aceptar su final.

No importa morir, ya he vivido lo suficiente para sentir un segundo de felicidad.
Todo el sufrimiento pagado es poco por ese instante, y pagaría aún más por volver a ese segundo. Por retomar su mano entre las mías.

Toco su cadavérica y fría mano, querida amiga eterna, desde el principio me has deseado, y creo que yo también te he deseado... vamos pues a tener sexo por toda la eternidad. Solo deja a un lado tu guadaña y esa túnica negra... te quiero vestir de rosado y perlas. Te quiero inundar de papelitos cafeses, que parezcan pecas sobre tus huesos. Y colocarte la peluca de rizos castaños.

Si he de hacerte el amor por toda la eternidad, concédeme el gusto de verte como se veía ella... aquella mañana.

Video - Killing Me Softly With His Song - Omara Portuondo
Uno se aleja pero el corazón te empuja, el sentimiento es más fuerte que nosotros.
Me gustó estas líneas, la veo diferente a lo que habitualmente acostumbro a leer de ti.
Es un honor haber encontado estos apuntes.

Saludos
 
libro-y-rosa-jpg.31607



Prosa del MES


(Seleccionada por la administración entre las propuestas remitidas por moderadores y/o usuarios)


Muchas FELICIDADES
MUNDOPOESIA.COM
 
Reemplazos de voces con grabaciones, de risas con vasos de hielos y cremas de café, de sambuca y ron... o la estela de humo y vapor de inciensos pachuli y tabacos Romeo y Julieta... gotas de sabor añejo, de sudor con ritmo de bolero son. Los viajes que solo sirvieron para hundir nuestros cuerpos en otras camas... el placer de hacernos el amor en otro continente... en otro rio... otra fuente... otro puente... otra vida.
Entiendo que haya sido galardonado esta prosa y mi resquemor esta en no haber sabido entenderla pero es el foro en la que esta inscrita lo que contribuye al despiste, ¿Es prosa surrealista? donde expresiones como esta "La cama crece junto a las telarañas del dintel" no hacen mas que corroborarme que asi es.
Escrito que esta plagado de colores, plomizos, cenizos oníricos al que si añades piedras, vallas y pájaros, campanarios o cementerios concuerda con el surrealismo, yo me entiendo.
Mándale a Pessoa esta nutritiva prosa para que te de su opinión por si estoy en lo cierto.

Venga, un saludo.
 
La música ha vuelto a rodearme.

He pasado tanto tiempo alejado de los sueños, que realidades brotaron raíces hasta sobre la superficie de la piel.

Esta costra dura tan necesaria para defenderme, y para atacar... se está volviendo demasiado pesada.

Regresa el tiempo de aligerar cargas, de soltar la conciencia... de permitir que la lujuria posea mi cuerpo y mi cerebro se deje seducir por aquellas miradas que se perdieron en viejas fotos.

El recuerdo de su piel tan suave,
de sus uñas arrancando mis escamas,
de su lengua suavizando mis costras.
Piel nueva rosada que asoma bajo tantas capas...
oscuro secreto oculto que nadie sabe.

Tu mirada en cada imagen, en cada espejo, en cada cristal... en cada rostro.
Cristales intensos brillantes incluso bajo la luz intensa de la memoria, ilumina cada sombra de duda hasta que huya desesperada de la desesperanza mía.
Pasos de gatita sobre la alfombra, con contoneo que trastoca mis latidos, mandando al metrónomo sobre el piano a pedir una temprana jubilación.

Compases locos se transmutan del 2x4 al 4x4... pero igual me inundan los zapatos de lastre plomiza, arrastrando lo que fuera un intento de evocar la tristeza convertida en alegría... así de extraños son los recuerdos forjados por una memoria creativa en lugar de la buscadora de recolecciones pasadas.

La casa padece el defecto de agrandarse cada día. La cama crece junto a las telarañas del dintel, junto a los pasillos que se vuelven eternos alejando una puerta cada vez más grande. El plomo del tiempo torna grises los colores vivos y entumece los pasos hasta arrastrarlos.

Soledad de compañías inexistentes. Reemplazos de voces con grabaciones, de risas con vasos de hielos y cremas de café, de sambuca y ron... o la estela de humo y vapor de inciensos pachuli y tabacos Romeo y Julieta... gotas de sabor añejo, de sudor con ritmo de bolero son. Los viajes que solo sirvieron para hundir nuestros cuerpos en otras camas... el placer de hacernos el amor en otro continente... en otro rio... otra fuente... otro puente... otra vida.

Cabellos castaños cubren mi rostro, mientras su cadera embate mi ser, enterrando mi vida entre mortajas de pequeñas muertes. Morir y volver a vivir, para desear seguir muriendo entre sus vaivenes.
Es tan necia la vida que se resiste a dejarse ir, a aceptar su final.

No importa morir, ya he vivido lo suficiente para sentir un segundo de felicidad.
Todo el sufrimiento pagado es poco por ese instante, y pagaría aún más por volver a ese segundo. Por retomar su mano entre las mías.

Toco su cadavérica y fría mano, querida amiga eterna, desde el principio me has deseado, y creo que yo también te he deseado... vamos pues a tener sexo por toda la eternidad. Solo deja a un lado tu guadaña y esa túnica negra... te quiero vestir de rosado y perlas. Te quiero inundar de papelitos cafeses, que parezcan pecas sobre tus huesos. Y colocarte la peluca de rizos castaños.

Si he de hacerte el amor por toda la eternidad, concédeme el gusto de verte como se veía ella... aquella mañana.

Video - Killing Me Softly With His Song - Omara Portuondo
Querido compañero, ciertamente esta prosa tiene fragmentos verdaderamente poéticos y una retórica que hace la lectura amena aunque haya tenido que volver atrás alguna vez en este coloquio con la muerte que en algún pasaje me ha llevado al “Nocturno III de José Asunción Silva, poeta modernista colombiano. Ese poema me tocó analizarlo para la revista Eco y Latido. allí está.
Te quiero dar la enhorabuena por el galardón obtenido del que me alegro muchísimo. También aprovecho para agradecerte la compaña que das en mis cosas muchas veces en las condiciones adversas que se me han presentado. Mil gracias. Con un abrazo afectuoso.
Salva.
 

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