La musica

poetakabik

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La música no vive solo en las notas,
sino en los silencios que las separan.

El intervalo es el aliento de la melodía;
sin silencio, la música sería noche,
con él, se convierte en día.

Cada pausa es un horizonte que prepara el alma,
el eco invisible de toda nota.
Escuchar el silencio es calma
es escuchar el corazón de la música.

El espacio entre notas es la morada del misterio,
y en la pausa breve la eternidad se asoma.

La música se sostiene en lo que calla:
el silencio no interrumpe, da sentido.
Entre dos notas palpita lo infinito,
la melodía avanza gracias a sus vacíos.

El silencio es la sombra que ilumina al sonido.
Sin el intervalo, la emoción no respira.
Cada nota florece porque el silencio es oido.

El silencio es la tinta blanca de la partitura;
una pausa puede decir más que un acorde.
Convierte la sucesión en destino,
y al escuchar música,
se escuchan también sus silencios.

El alma oye lo que la nota calla.
 
Última edición:
La música no vive solo en las notas,
sino en los silencios que las separan.

El intervalo es el aliento de la melodía;
sin silencio, la música sería noche,
con él, se convierte en día.

Cada pausa es un horizonte que prepara el alma,
el eco invisible de toda nota.
Escuchar el silencio es calma
es escuchar el corazón de la música.

El espacio entre notas es la morada del misterio,
y en la pausa breve la eternidad se asoma.

La música se sostiene en lo que calla:
el silencio no interrumpe, da sentido.
Entre dos notas palpita lo infinito,
la melodía avanza gracias a sus vacíos.

El silencio es la sombra que ilumina al sonido.
Sin el intervalo, la emoción no respira.
Cada nota florece porque el silencio es oido.

El silencio es la tinta blanca de la partitura;
una pausa puede decir más que un acorde.
Convierte la sucesión en destino,
y al escuchar música,
se escuchan también sus silencios.

El alma oye lo que la nota calla.

Una hermosa reflexión sobre el silencio, en la música, silencio que, como en nosotros, dice mucho.
Gracias por tu presencia.
Un cordial saludo.
Isabel
 
La música no vive solo en las notas,
sino en los silencios que las separan.

El intervalo es el aliento de la melodía;
sin silencio, la música sería noche,
con él, se convierte en día.

Cada pausa es un horizonte que prepara el alma,
el eco invisible de toda nota.
Escuchar el silencio es calma
es escuchar el corazón de la música.

El espacio entre notas es la morada del misterio,
y en la pausa breve la eternidad se asoma.

La música se sostiene en lo que calla:
el silencio no interrumpe, da sentido.
Entre dos notas palpita lo infinito,
la melodía avanza gracias a sus vacíos.

El silencio es la sombra que ilumina al sonido.
Sin el intervalo, la emoción no respira.
Cada nota florece porque el silencio es oido.

El silencio es la tinta blanca de la partitura;
una pausa puede decir más que un acorde.
Convierte la sucesión en destino,
y al escuchar música,
se escuchan también sus silencios.

El alma oye lo que la nota calla.
Un componente activo que da vida y estructura a la música.

Saludos
 

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