Teo Moran
Poeta fiel al portal
El molino enreda al viento en sus aspas
como la concha de una caracola en la arena
retuerce al cristalino y silente decorado
y torna de azul las olas que vierten el lamento,
deja a la deriva los girasoles en el mimbre,
en la arruga del agua serena y tranquila,
veo como se escapa la vida en las partidas,
en las penumbras de un atribulado atardecer.
El molino gira las aspas vacías en su locura
intentando horadar la tierra que aprisiona
con los dientes afilados de su quebrada sombra,
arañando con sus dedos el grabado del sueño
pero en el cielo los dominios del ancho mar
son cadenas que atan a las nubes acolchadas
y al atardecer que dibuja al huerto en la vega,
son testigos mudos del vano intento de la nada,
del viento que cobra vida en las aspas vacías
mientras el tiempo es un incansable viajero
que sin prisa gira alrededor del molino blanco,
es parte de la locura que quiebra a la tierra
y es la nada que se forma con la esperanza,
con los gritos insensatos del campo longevo
que un día fue mar y en sus olas hubo sueños,
fue un Quijote enjuto que luchó con el viento
y en la arruga del cielo fue aspa de molino
partiendo a la tierra con sus delgados dedos,
fue el amor eterno que lleva granos de sal
y torna de azul las olas que lleva mi lamento.
como la concha de una caracola en la arena
retuerce al cristalino y silente decorado
y torna de azul las olas que vierten el lamento,
deja a la deriva los girasoles en el mimbre,
en la arruga del agua serena y tranquila,
veo como se escapa la vida en las partidas,
en las penumbras de un atribulado atardecer.
El molino gira las aspas vacías en su locura
intentando horadar la tierra que aprisiona
con los dientes afilados de su quebrada sombra,
arañando con sus dedos el grabado del sueño
pero en el cielo los dominios del ancho mar
son cadenas que atan a las nubes acolchadas
y al atardecer que dibuja al huerto en la vega,
son testigos mudos del vano intento de la nada,
del viento que cobra vida en las aspas vacías
mientras el tiempo es un incansable viajero
que sin prisa gira alrededor del molino blanco,
es parte de la locura que quiebra a la tierra
y es la nada que se forma con la esperanza,
con los gritos insensatos del campo longevo
que un día fue mar y en sus olas hubo sueños,
fue un Quijote enjuto que luchó con el viento
y en la arruga del cielo fue aspa de molino
partiendo a la tierra con sus delgados dedos,
fue el amor eterno que lleva granos de sal
y torna de azul las olas que lleva mi lamento.