Pluma libre
Poeta recién llegado
La navegante perla,
Que nació de la flecha exacta,
Buscó tierra firme para anclar su barca.
La costa fue mezquina,
Y escondió sus arenas,
No era un buen negocio, una lágrima de pena.
No hubo más remedio,
Que gritar: a las armas!
Arriesgando el oro,
Que en el arco iris se hallaba.
Entonces se quedó,
Sin cosecha, sin primavera,
Descansando su fe,
En dioses paganos que le oyeran
De repente dijo el destino,
Soy tu amo, tu profeta,
En mi sagrado libro,
Despojada estás de toda tierra.
Te convertiré en lobo,
Y habitarás las nubes,
Que te dejarán jamás charlar,
Con tu amada llena luna
Agradece el manto negro, que tu pelaje cubre,
Y la única importancia amada,
Perlas navegantes en tu cuna.
Que nació de la flecha exacta,
Buscó tierra firme para anclar su barca.
La costa fue mezquina,
Y escondió sus arenas,
No era un buen negocio, una lágrima de pena.
No hubo más remedio,
Que gritar: a las armas!
Arriesgando el oro,
Que en el arco iris se hallaba.
Entonces se quedó,
Sin cosecha, sin primavera,
Descansando su fe,
En dioses paganos que le oyeran
De repente dijo el destino,
Soy tu amo, tu profeta,
En mi sagrado libro,
Despojada estás de toda tierra.
Te convertiré en lobo,
Y habitarás las nubes,
Que te dejarán jamás charlar,
Con tu amada llena luna
Agradece el manto negro, que tu pelaje cubre,
Y la única importancia amada,
Perlas navegantes en tu cuna.