camicho
Poeta asiduo al portal
Entre cuerdas de un laúd
me hablas con tus notas frenéticas.
Presumes del momento
en el que pocos te sienten.
Calle abajo, ruedas entre las salientes.
El chelo compite, sabes que arrulla el silencio
Comestible, combinas tus notas;
las haces insaboras para volverte
la musa y así sentirte contemplada.
Ya no entiendo la tristeza
y la furia de tus cuerdas.
Abrumas entre marcos
y agudos solfeos
Mi pecho abierto sin decir te quiero.
Nuestros pasos lejanos,
cada vez más lejanos.
Presos de la nostalgia envueltos,
los moja la lluvia, nos perdemos
en el vaivén del deseo.
Darme ahora la lujuria cautiva,
reina de mis ironías,
es mendigar sin destino
entre calles vacías.
El ejemplo de nuestras vidas
Espejo intacto lleva el tiempo.
Revela esa falsa utopía
que Wilde , cuenta de su retrato.
Nuevamente me enfrasco
en cuestionarte sin norte.
Cuál es el motivo para no abrazarte,
llenarme de ti ,al menos
en tu lengua encharcarnos y tomarte.
Copulas entre versos.
Te sabes dueña de la prosa y mis versos.
Acaricias con brevedad el silencio
que compartimos.
Pero no me permites ser tu cómplice
Callo el orgullo ufano
para no desprestigiarte.
Entre insolencias, entre rincones que no lees.
Me haces tuyo
pero aun no me quieres.
Haces jaques sin avisar
permites el desvelo.
Lo asumo. Una ofrenda para encontrarnos.
Lo correcto es no enfermarse
Absurdo, entiendo el momento.
Entre tus términos y mi complacencia
para ya no avivar, para hablar
de lo que nos pasa.
Vuelo muy alto y allí
es donde sueño, sí solo sueño
talvez encontrarte.
Descifrando partituras.
Y en una clave de sol
pasear y equilibrar nuestros cuerpos
hasta coincidir en la nota correcta.
Al menos en la que te encuentras.
Preso, vinculado a mi idioma me siento
no sólo para decir que no te advierto
o quiero competir por tu presencia.
Levantar las manos
Para coger la neblina que me das.
Esa, que me abraza, pero
está llena de tu dolor.
Humedad insípida, desconozco tu camino.
Lo imagino, gotas surcando tu rostro,
mis pulgares haciendo presa
en tal caudal de tristeza.
me hablas con tus notas frenéticas.
Presumes del momento
en el que pocos te sienten.
Calle abajo, ruedas entre las salientes.
El chelo compite, sabes que arrulla el silencio
Comestible, combinas tus notas;
las haces insaboras para volverte
la musa y así sentirte contemplada.
Ya no entiendo la tristeza
y la furia de tus cuerdas.
Abrumas entre marcos
y agudos solfeos
Mi pecho abierto sin decir te quiero.
Nuestros pasos lejanos,
cada vez más lejanos.
Presos de la nostalgia envueltos,
los moja la lluvia, nos perdemos
en el vaivén del deseo.
Darme ahora la lujuria cautiva,
reina de mis ironías,
es mendigar sin destino
entre calles vacías.
El ejemplo de nuestras vidas
Espejo intacto lleva el tiempo.
Revela esa falsa utopía
que Wilde , cuenta de su retrato.
Nuevamente me enfrasco
en cuestionarte sin norte.
Cuál es el motivo para no abrazarte,
llenarme de ti ,al menos
en tu lengua encharcarnos y tomarte.
Copulas entre versos.
Te sabes dueña de la prosa y mis versos.
Acaricias con brevedad el silencio
que compartimos.
Pero no me permites ser tu cómplice
Callo el orgullo ufano
para no desprestigiarte.
Entre insolencias, entre rincones que no lees.
Me haces tuyo
pero aun no me quieres.
Haces jaques sin avisar
permites el desvelo.
Lo asumo. Una ofrenda para encontrarnos.
Lo correcto es no enfermarse
Absurdo, entiendo el momento.
Entre tus términos y mi complacencia
para ya no avivar, para hablar
de lo que nos pasa.
Vuelo muy alto y allí
es donde sueño, sí solo sueño
talvez encontrarte.
Descifrando partituras.
Y en una clave de sol
pasear y equilibrar nuestros cuerpos
hasta coincidir en la nota correcta.
Al menos en la que te encuentras.
Preso, vinculado a mi idioma me siento
no sólo para decir que no te advierto
o quiero competir por tu presencia.
Levantar las manos
Para coger la neblina que me das.
Esa, que me abraza, pero
está llena de tu dolor.
Humedad insípida, desconozco tu camino.
Lo imagino, gotas surcando tu rostro,
mis pulgares haciendo presa
en tal caudal de tristeza.
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