Nada Vratovic
Poeta recién llegado
Sueño
que derramas tu voz sobre mi pecho y mi vientre
como la cera de una vela.
Y es una voz
teñida con los colores de tu "yo" fragmentado,
con cada pesadilla
y con ese neón hecho trizas que,
al igual que el de los burdeles,
aun destrozado parpadea
irónicamente virginal.
Sueño que me inyectas palabras impronunciables
entre los muslos
y al final de mi espalda.
Palabras que veo tejidas en tus labios
y cuyo significado
flota tras mis párpados sin que pueda nombrarse,
ya que el lenguaje
las forzaría a cobrar una existencia demasiado frágil para esta reencarnación.
Por eso las atesoro en la garganta,
amortajadas por tu orgasmo como si se tratase de formol.
Sueño...
que tanta intensidad encierra algún fin.
Pero al despertar
el "amor" se devora a sí mismo desde la cola
y permanece mutilado
muriendo mil vidas entre los limbos de las tripas.
que derramas tu voz sobre mi pecho y mi vientre
como la cera de una vela.
Y es una voz
teñida con los colores de tu "yo" fragmentado,
con cada pesadilla
y con ese neón hecho trizas que,
al igual que el de los burdeles,
aun destrozado parpadea
irónicamente virginal.
Sueño que me inyectas palabras impronunciables
entre los muslos
y al final de mi espalda.
Palabras que veo tejidas en tus labios
y cuyo significado
flota tras mis párpados sin que pueda nombrarse,
ya que el lenguaje
las forzaría a cobrar una existencia demasiado frágil para esta reencarnación.
Por eso las atesoro en la garganta,
amortajadas por tu orgasmo como si se tratase de formol.
Sueño...
que tanta intensidad encierra algún fin.
Pero al despertar
el "amor" se devora a sí mismo desde la cola
y permanece mutilado
muriendo mil vidas entre los limbos de las tripas.