Cris Cam
Poeta adicto al portal
La niña del teléfono
A Karina
Hora del almuerzo,
la puerta se cierra,
se descuelga el tubo,
que nadie interrumpa.
La niña del teléfono siempre está allí,
sólo está “on line” con mis sentimientos,
comprende mis delirios de viejo tonto,
mezclamos nuestras historias platónicas,
ambos sabemos que quizá
no son tan platónicas como pretendemos.
Ella, a veces se esconde; como yo,
a llorar bajo las sábanas.
La niña del teléfono me dice, se enoja, se ríe;
que ese, que le digo distraído y ensimismado,
no es su nombre; ella no tiene seudónimos.
La niña del teléfono se quita la máscara,
a la hora del almuerzo, sólo para mí,
porque con historias tan diferentes,
tenemos la misma pena.
La niña del teléfono terminará el rollo,
me entregará tres fotos,
quisiera ponerlas en mi escritorio,
antes de que me vengan a buscar.
2004
A Karina
Hora del almuerzo,
la puerta se cierra,
se descuelga el tubo,
que nadie interrumpa.
La niña del teléfono siempre está allí,
sólo está “on line” con mis sentimientos,
comprende mis delirios de viejo tonto,
mezclamos nuestras historias platónicas,
ambos sabemos que quizá
no son tan platónicas como pretendemos.
Ella, a veces se esconde; como yo,
a llorar bajo las sábanas.
La niña del teléfono me dice, se enoja, se ríe;
que ese, que le digo distraído y ensimismado,
no es su nombre; ella no tiene seudónimos.
La niña del teléfono se quita la máscara,
a la hora del almuerzo, sólo para mí,
porque con historias tan diferentes,
tenemos la misma pena.
La niña del teléfono terminará el rollo,
me entregará tres fotos,
quisiera ponerlas en mi escritorio,
antes de que me vengan a buscar.
2004