sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
La niña que cantó a las olas del mar,
para hacer de la espuma su saliva
y del agua su boca.
Aclarando de los cielos sus ojos de seda,
llevando a su manantial luces entre el ardor de un beso con las manos, que al llegar y ver como los labios son decir,
que han tocado este poema,
como dos besos entre rimas, sol y cielo
que estos versos son tu encuentro,
pues una rosa son tus rizos que hasta los pétalos se pintaban los colores de este aroma,
con sabor y buenas horas,
sabiendo que más alla de estas frases,
el silencio no ha de verte,
porque con tus voces ya has pintado,
ese tiempo muy querido,
con los ojos de la luna,
y tu cara de dulzura,
yo ya se princesa mia,
que los días son tu reino y los años tu gobierno,
para hacer de mis poemas,
este dulce ofrecimiento.
para hacer de la espuma su saliva
y del agua su boca.
Aclarando de los cielos sus ojos de seda,
llevando a su manantial luces entre el ardor de un beso con las manos, que al llegar y ver como los labios son decir,
que han tocado este poema,
como dos besos entre rimas, sol y cielo
que estos versos son tu encuentro,
pues una rosa son tus rizos que hasta los pétalos se pintaban los colores de este aroma,
con sabor y buenas horas,
sabiendo que más alla de estas frases,
el silencio no ha de verte,
porque con tus voces ya has pintado,
ese tiempo muy querido,
con los ojos de la luna,
y tu cara de dulzura,
yo ya se princesa mia,
que los días son tu reino y los años tu gobierno,
para hacer de mis poemas,
este dulce ofrecimiento.
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