sinsilencio
Poeta recién llegado
... a Mar
I
Cuenta el cuento
que mucho tiempo atrás
lejos vivía una niña
siempre mirando el mar.
Alondra y amapola
compañeras de soledad
una cabaña hecha de estrellas
y en el mundo nada más.
La alondra cada noche
la velaba en su soñar
posada en la cintura:
duerme niña, duerme en paz.
La amapola cada mañana
la viene a despertar
apoyada en su mejilla:
vamos niña, espera el mar.
Vistiendo la voz de brisa
dice enamorado el mar:
¡píntame del color más bello niña
que con tu luz quiero brillar!
Y cada día la niña
en su alegre despertar
con el reflejo de sus ojos
teñía el ancho mar.
II
Una noche contando estrellas
vio la niña una al mar caer
¡Son ésas las más bellas
que se van para nunca volver!
Alondra y amapola
la abrazan con tierno calor
y le revelan susurrando
la verdad de lo anterior.
Las estrellas más bonitas
se les rompe el corazón
cuando entienden que el mundo
ya no queda más amor.
III
Llévame alondra,
atravesando el cielo eterno
donde el amor exista
donde no sea dulce sueño.
Llévame amapola,
prendida de mis cabellos
haz de tus pétalos corona
llena con tu rojo mi pecho.
Y dejaron aquella orilla,
el mar dormía ajeno,
hendiendo auroras encendidas
crepúsculos de oro viejo.
IV
Alondra, amapola y niña
infinitas lunas anduvieron
el mar ya nunca tuvo
despertar de azul reflejo.
No quedó valle yermo ni alta cima
no cubrieran de rojo fuego
amapolas de amor renacidas
ardientes pétalos de amor nuevo.
V
Y así acaba este cuento
del que una cosa aprendemos espero,
cuando se trata de sentimiento
en un corazón cabe el universo entero.
I
Cuenta el cuento
que mucho tiempo atrás
lejos vivía una niña
siempre mirando el mar.
Alondra y amapola
compañeras de soledad
una cabaña hecha de estrellas
y en el mundo nada más.
La alondra cada noche
la velaba en su soñar
posada en la cintura:
duerme niña, duerme en paz.
La amapola cada mañana
la viene a despertar
apoyada en su mejilla:
vamos niña, espera el mar.
Vistiendo la voz de brisa
dice enamorado el mar:
¡píntame del color más bello niña
que con tu luz quiero brillar!
Y cada día la niña
en su alegre despertar
con el reflejo de sus ojos
teñía el ancho mar.
II
Una noche contando estrellas
vio la niña una al mar caer
¡Son ésas las más bellas
que se van para nunca volver!
Alondra y amapola
la abrazan con tierno calor
y le revelan susurrando
la verdad de lo anterior.
Las estrellas más bonitas
se les rompe el corazón
cuando entienden que el mundo
ya no queda más amor.
III
Llévame alondra,
atravesando el cielo eterno
donde el amor exista
donde no sea dulce sueño.
Llévame amapola,
prendida de mis cabellos
haz de tus pétalos corona
llena con tu rojo mi pecho.
Y dejaron aquella orilla,
el mar dormía ajeno,
hendiendo auroras encendidas
crepúsculos de oro viejo.
IV
Alondra, amapola y niña
infinitas lunas anduvieron
el mar ya nunca tuvo
despertar de azul reflejo.
No quedó valle yermo ni alta cima
no cubrieran de rojo fuego
amapolas de amor renacidas
ardientes pétalos de amor nuevo.
V
Y así acaba este cuento
del que una cosa aprendemos espero,
cuando se trata de sentimiento
en un corazón cabe el universo entero.