La noble dama a la torre asomada
de mirada lunar y rizos de oro,
contempla el paraje de mudo coro
donde vuela la alondra perfumada.
Los muros de sillar velan su vida,
guardando los secretos del decoro
de un romance que fue su gran tesoro
y hoy se oculta en la hiedra dolorida.
El Sol se marchita tras la ladera
tiñendo el cielo con óleos de fuego
y ella en su claustro sueña aquel festejo.
Las nubes lloran la noche soltera
y entre las horas de su viejo ruego
la dama se ve reina de su espejo.
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de mirada lunar y rizos de oro,
contempla el paraje de mudo coro
donde vuela la alondra perfumada.
Los muros de sillar velan su vida,
guardando los secretos del decoro
de un romance que fue su gran tesoro
y hoy se oculta en la hiedra dolorida.
El Sol se marchita tras la ladera
tiñendo el cielo con óleos de fuego
y ella en su claustro sueña aquel festejo.
Las nubes lloran la noche soltera
y entre las horas de su viejo ruego
la dama se ve reina de su espejo.
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