Katerine
Poeta recién llegado
¿Qué pasó en la noche aquella,
cuando tú te escondías de la luna?
Tu mirada era de plata y oro
Tus pasos eran de lentitud cansina.
Mi voz te llamaba en la distancia,
más tu oído no alcanzaba a oírla.
Tu altura, te dejaba en pequeño,
pues tu trono de ausencia te dejaba vacío.
Te grité que esperaras a mi alma,
que detuvieras tu andadura pausada.
Los ojos incrustados en las cuencas de los tuyos,
y los recuerdos cayendo en la locura.
Por no sentir aliento, no sentí nada:
la mirada de hielo me congeló en un instante,
y recogiendo mi multitud de pedazos,
sangraba mi herida matutina de celos.
Me volví hacia el espacio donde no existe la nada,
donde los ecos cansados de rebotar, se entregan.
Allá donde sufrimiento es una palabra loca
que busca cuerpos inertes y mentes de sesos secos.
cuando tú te escondías de la luna?
Tu mirada era de plata y oro
Tus pasos eran de lentitud cansina.
Mi voz te llamaba en la distancia,
más tu oído no alcanzaba a oírla.
Tu altura, te dejaba en pequeño,
pues tu trono de ausencia te dejaba vacío.
Te grité que esperaras a mi alma,
que detuvieras tu andadura pausada.
Los ojos incrustados en las cuencas de los tuyos,
y los recuerdos cayendo en la locura.
Por no sentir aliento, no sentí nada:
la mirada de hielo me congeló en un instante,
y recogiendo mi multitud de pedazos,
sangraba mi herida matutina de celos.
Me volví hacia el espacio donde no existe la nada,
donde los ecos cansados de rebotar, se entregan.
Allá donde sufrimiento es una palabra loca
que busca cuerpos inertes y mentes de sesos secos.