jhon mario agamez castro
Poeta recién llegado
La noche blanquea sobre el sendero
y la luna se esfuma con mi cigarro.
En fines de este largo invierno,
¿no podría Dios acércate a mi lado?,
quizá Arrancar de mi memoria tus recuerdos.
La noche tizna una par de estrellas
tristes sobre el firmamento.
La fría caricia de la brisa Entra en mi pecho
y aun congelado siento tu calidez muy dentro.
Las horas sobre el reloj de prisa corren,
la noche helada es silenciosa
y en el silencio tu nombre,
aunque no lo escuche en todo está presente.
Y no deja la noche de hielo,
hilar sobre mi rostro y las piedras
este lacrimoso y amargo sereno.
Yo no lloro, se han cristalizado mis lágrimas.
Siento que caen desde el cielo,
gotas de mi alma cristalizadas.
Que noche mas larga.
Pasare mis horas pensandote,
odiandote hasta dormirme.
La brisa cual si fuese glacial
me entumece, te susurra
y nada más, no hay nada más.
y la luna se esfuma con mi cigarro.
En fines de este largo invierno,
¿no podría Dios acércate a mi lado?,
quizá Arrancar de mi memoria tus recuerdos.
La noche tizna una par de estrellas
tristes sobre el firmamento.
La fría caricia de la brisa Entra en mi pecho
y aun congelado siento tu calidez muy dentro.
Las horas sobre el reloj de prisa corren,
la noche helada es silenciosa
y en el silencio tu nombre,
aunque no lo escuche en todo está presente.
Y no deja la noche de hielo,
hilar sobre mi rostro y las piedras
este lacrimoso y amargo sereno.
Yo no lloro, se han cristalizado mis lágrimas.
Siento que caen desde el cielo,
gotas de mi alma cristalizadas.
Que noche mas larga.
Pasare mis horas pensandote,
odiandote hasta dormirme.
La brisa cual si fuese glacial
me entumece, te susurra
y nada más, no hay nada más.
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