Octaviano Mundo
Poeta recién llegado
Caía; como un vítreo océano emergido
en la neblina, en los surcos húmedos y grises
de adoquines; empapados, y relucientes
en la oscura aurora eléctrica de la ciudad.
La madrugada, acalló en las solitarias calles
el eco vivo. La corriente se alejaba...
El mundo, yacía entre sus brazos dormido.
Allá, donde el silencio era mayor, la sombra
se densaba. Y fuera del túmulo; encerrado
en la escarcha invernal de una humana colmena,
los pasos, querían encontrar un retorno.
El destino, se cegaba en el horizonte.
La tierra se rompía. Como el frágil arco
de una bóveda estrellada, bajo el cielo frío;
sumiéndose en un charco, de separadas islas.
La marea, me arrastraba; sin saber a dónde.
Y andando en la tiniebla, mi ensueño imaginó
lo que se fué; estando tú, junto del día.
en la neblina, en los surcos húmedos y grises
de adoquines; empapados, y relucientes
en la oscura aurora eléctrica de la ciudad.
La madrugada, acalló en las solitarias calles
el eco vivo. La corriente se alejaba...
El mundo, yacía entre sus brazos dormido.
Allá, donde el silencio era mayor, la sombra
se densaba. Y fuera del túmulo; encerrado
en la escarcha invernal de una humana colmena,
los pasos, querían encontrar un retorno.
El destino, se cegaba en el horizonte.
La tierra se rompía. Como el frágil arco
de una bóveda estrellada, bajo el cielo frío;
sumiéndose en un charco, de separadas islas.
La marea, me arrastraba; sin saber a dónde.
Y andando en la tiniebla, mi ensueño imaginó
lo que se fué; estando tú, junto del día.
Última edición: