Felipe Antonio Santorelli
Poeta que considera el portal su segunda casa
En mis ojos, la noche del Caribe
se ha instalado con ansias de alta mar,
como viento queriendo retozar
con su oleaje, que apenas se percibe.
En tus ojos, los premios del Dorado
me impelen nuevamente a la aventura,
y te exploro, como ave que insegura
sobrevuela el picacho en que ha anidado.
En tus labios, tesoros de ultramar
me invitan nuevamente a ser pirata,
y tu cuerpo me alisto a navegar.
Te abrazo como si fueras de plata,
con briosas esperanzas de remar,
renovando mis sueños de zarpar
para atracar en tu alma tiernamente
día tras día... ¡cariñosamente!
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se ha instalado con ansias de alta mar,
como viento queriendo retozar
con su oleaje, que apenas se percibe.
En tus ojos, los premios del Dorado
me impelen nuevamente a la aventura,
y te exploro, como ave que insegura
sobrevuela el picacho en que ha anidado.
En tus labios, tesoros de ultramar
me invitan nuevamente a ser pirata,
y tu cuerpo me alisto a navegar.
Te abrazo como si fueras de plata,
con briosas esperanzas de remar,
renovando mis sueños de zarpar
para atracar en tu alma tiernamente
día tras día... ¡cariñosamente!
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