sumiciu
Poeta recién llegado
Ya la noche,
ebria de oscuridad,
avanza en horas de media luna
hacia ese tiempo que, en su zozobra,
es nada y en cuyo horizonte,
como la cuentas de un rosario,
se van tejiendo los hilos del silencio;
un silencio que hace hoguera
con los recuerdos en mi corazón,
que un sorbo de vino troca en espuma,
de desvelado hombre de barro.
Mi boca apunta al firmamento
de donde vienen tus cálidos besos
de sombra y luna,
allí donde tu espalda, hecha
de vértebras de estrellas que se arraciman,
perdió su cauce para ir
a romper en mares de brisas
que como jarcias se levantaran.
ebria de oscuridad,
avanza en horas de media luna
hacia ese tiempo que, en su zozobra,
es nada y en cuyo horizonte,
como la cuentas de un rosario,
se van tejiendo los hilos del silencio;
un silencio que hace hoguera
con los recuerdos en mi corazón,
que un sorbo de vino troca en espuma,
de desvelado hombre de barro.
Mi boca apunta al firmamento
de donde vienen tus cálidos besos
de sombra y luna,
allí donde tu espalda, hecha
de vértebras de estrellas que se arraciman,
perdió su cauce para ir
a romper en mares de brisas
que como jarcias se levantaran.