Céu de Buarque
Poeta adicto al portal
Los cuerpos dormidos tiemblan en otras tierras,
cuando en mi lugar vive
el amante insomnio de los orilleros,
y laten estos versos que saben a estrellas de jardín,
al perfume de jazmines en la madrugada
ante la mirada que despliega estelas de luna.
La noche despierta para mí
que disfruto de sus silencios,
de las voces tatuadas por la vida.
Contemplo, callada, el duelo de los búhos
por la hembra que aguarda en el farol,
las alas desplumadas para cobijarse hasta el alba;
Despierta, para los que alargan las horas haciendo el amor,
dibujando luciérnagas en sábanas que el viento mueve
a un ritmo que encanta serpientes erectas.
La noche despierta gime, cuando camino
por el verde húmedo, descalza, sintiéndome
una extensión del todo que crece bajo mis pies.
Se deslizan las palabras atentas buscando
el silencio paciente de las palmas humanas,
la acarician con odas, vaivén de olas, un mar.
Aullidos, gritos del alma inquieta,
juegan con ella a ese juego placentero
de quedarse despierto, casi sin pestañear.
La noche despierta, ya nada la quiebra.
cuando en mi lugar vive
el amante insomnio de los orilleros,
y laten estos versos que saben a estrellas de jardín,
al perfume de jazmines en la madrugada
ante la mirada que despliega estelas de luna.
La noche despierta para mí
que disfruto de sus silencios,
de las voces tatuadas por la vida.
Contemplo, callada, el duelo de los búhos
por la hembra que aguarda en el farol,
las alas desplumadas para cobijarse hasta el alba;
Despierta, para los que alargan las horas haciendo el amor,
dibujando luciérnagas en sábanas que el viento mueve
a un ritmo que encanta serpientes erectas.
La noche despierta gime, cuando camino
por el verde húmedo, descalza, sintiéndome
una extensión del todo que crece bajo mis pies.
Se deslizan las palabras atentas buscando
el silencio paciente de las palmas humanas,
la acarician con odas, vaivén de olas, un mar.
Aullidos, gritos del alma inquieta,
juegan con ella a ese juego placentero
de quedarse despierto, casi sin pestañear.
La noche despierta, ya nada la quiebra.
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