Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
La noche duele como un arco iris perdido.
La noche duele como un arco iris perdido.
Yo, como un duende, lo quise abrazar
para contener entre mis brazos sus colores.
Como un soñador mis ojos abarcan el infinito,
la inmensa noche repleta de estrellas,
de galaxias paradisíacas, de vacío profundo.
Allí, donde el negro es más negro
y el frío más helado, gélido pensamiento,
perdido amor, incongruencia de la vida,
el calor más profundo, el frío más puro.
La noche duele hoy más que nunca.
De norte a sur y de este a oeste,
ancha, clara y ambivalente.
Yo miro ansioso su superfluo sonido,
porque la noche habla con todas sus estrellas.
Es tu voz de amor que llega a mi oído,
es tu angustia cuando a ciegas buscas mis latidos.
La noche se precipita con su abismo sobre nosotros
para unirnos por nuestro ojos al mirarla,
tú, allá, en la lejanía de la nada, contemplándola,
yo, aquí, perdido en la soledad, soñándola.
6 de Diciembre de 2010
La noche duele como un arco iris perdido.
Yo, como un duende, lo quise abrazar
para contener entre mis brazos sus colores.
Como un soñador mis ojos abarcan el infinito,
la inmensa noche repleta de estrellas,
de galaxias paradisíacas, de vacío profundo.
Allí, donde el negro es más negro
y el frío más helado, gélido pensamiento,
perdido amor, incongruencia de la vida,
el calor más profundo, el frío más puro.
La noche duele hoy más que nunca.
De norte a sur y de este a oeste,
ancha, clara y ambivalente.
Yo miro ansioso su superfluo sonido,
porque la noche habla con todas sus estrellas.
Es tu voz de amor que llega a mi oído,
es tu angustia cuando a ciegas buscas mis latidos.
La noche se precipita con su abismo sobre nosotros
para unirnos por nuestro ojos al mirarla,
tú, allá, en la lejanía de la nada, contemplándola,
yo, aquí, perdido en la soledad, soñándola.
6 de Diciembre de 2010