sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
La noche en las que las agujas
del reloj te decían ámame
porque en cada lado
del tiempo
se podían ver
a los sueños
entrando entre tus pasos.
En cada lado de la
fibra de un horario
en el que los pensamientos
eran el tiempo
donde estaba el regalo
de dejarte mi corazón
estando a tu lado.
En cada frase
se veía
a las palabras
venirse
en las agujas
del reloj
ese que llegaba
a su horario
y decía quiéreme.
Los huecos
de cada segundo
latían en mi interior,
se camuflaba
el eterno
sol
que venía
para decirte
que brillaras
entre mis manos.
Amor de arte
que se encontraba
para llegar a cada frase
que decía soy
el letrero
que te lleva hasta mi memoria
por eso
ábreme los brazos
y hagamos el amor
entre las justas
reglas
de la poesía,
porque al quererte tanto
mis labios se ajustaban
en los minutos
para decirte
que los lugares
se entienden como
si fueran la fuerza
del viento
entre las brisas
de mi aliento,
fundido
en la boca
de tus profundos
sabores
ahora llámame
dime que me quieres
y yo te guiare
a las luces
de mí corazón
porque es hora
de que nos hablemos
en nuestro juramento.
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