La noche ha entrado en ti
como un ancla en el mar de los designios,
y allí has varado tu dolor cansado,
y ahora ya no gira la certeza
del calendario anticipado al tiempo.
En la penumbra toda, no distingues
un posible paisaje de verano,
un asombro despierto
en la exacta visión del hemisferio
donde ruge la luz su hegemonía.
Ahora ya no giras acorde con las fechas,
no te viertes unísona al relieve
de un cuerpo en pleno orgasmo,
de una piel en las manos entregadas
sin filtros transparentes de la ausencia,
con el carmín intacto
del que nunca ha besado
la dosis de sudor ni la impaciencia
del que sabe que el tiempo no le espera.
como un ancla en el mar de los designios,
y allí has varado tu dolor cansado,
y ahora ya no gira la certeza
del calendario anticipado al tiempo.
En la penumbra toda, no distingues
un posible paisaje de verano,
un asombro despierto
en la exacta visión del hemisferio
donde ruge la luz su hegemonía.
Ahora ya no giras acorde con las fechas,
no te viertes unísona al relieve
de un cuerpo en pleno orgasmo,
de una piel en las manos entregadas
sin filtros transparentes de la ausencia,
con el carmín intacto
del que nunca ha besado
la dosis de sudor ni la impaciencia
del que sabe que el tiempo no le espera.