jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
si cada ser humano de este puto planeta tuviera
un lindo lugar donde vivir, y una forma
fácil de proveerse de comida, bebida, sexo,
amor, o cualquier otra mierda
que se te ocurra
y careciera ya por tanto de razón alguna
para sentirse amenazado por la existencia
de otros seres y vivir hubiese pasado a convertirse
en un asunto donde básicamente se tratara
de satisfacer cómoda y rápidamente hasta el más mínimo
de los deseos que cada uno pudiera llegar a sentir pero sin que ello
supusiera el abuso o maltrato ni fuera en detrimento
de los intereses de nadie más
y suponiendo además que todas las putas religiones y
las ideas de pertenencia a determinada raza, pueblo, cultura o
lo que sea, no fuesen ya
sino imprecisos mitos sepultados
bajo la bruma de un pasado medio olvidado
e incluso si la tierra formase parte ya
de una comunidad interplanetaria de mundos habitados en cuyo seno
fuese considerada y admirada como uno de los lugares
más pacíficos y tranquilos para vivir y los hombres
una de las razas más de puta madre y amigables de todo el universo
aun así, mi amado lector, yo podría asegurarte
que cada mañana al despertar millones de hombres
saldrían de sus casas ansiosos e impacientes por hallar
algún semejante a quién agredir, joder, lastimar, aplastar, en fin
hacerle daño como sea y aun intentar
acabar con él así no hubiera
el menor motivo para hacerlo ni se obtuviera
ninguna ganancia con ello y su muerte resultase en último término
un hecho totalmente superfluo y sin sentido
y también podría asegurarte que probablemente
tanto tú como yo seríamos parte de ese enorme, inacabable
grupo formado por millones que aun pudiendo
hacer algo para evitarlo a fin de cuentas solo se limita
a decir lo mucho que lamenta que tengan que suceder cosas así
y se queda cruzado de brazos y no mueve
-como si obedeciera una especie de mandato antediluviano inscrito en los genes-
ni siquiera un dedo para impedirlo
un lindo lugar donde vivir, y una forma
fácil de proveerse de comida, bebida, sexo,
amor, o cualquier otra mierda
que se te ocurra
y careciera ya por tanto de razón alguna
para sentirse amenazado por la existencia
de otros seres y vivir hubiese pasado a convertirse
en un asunto donde básicamente se tratara
de satisfacer cómoda y rápidamente hasta el más mínimo
de los deseos que cada uno pudiera llegar a sentir pero sin que ello
supusiera el abuso o maltrato ni fuera en detrimento
de los intereses de nadie más
y suponiendo además que todas las putas religiones y
las ideas de pertenencia a determinada raza, pueblo, cultura o
lo que sea, no fuesen ya
sino imprecisos mitos sepultados
bajo la bruma de un pasado medio olvidado
e incluso si la tierra formase parte ya
de una comunidad interplanetaria de mundos habitados en cuyo seno
fuese considerada y admirada como uno de los lugares
más pacíficos y tranquilos para vivir y los hombres
una de las razas más de puta madre y amigables de todo el universo
aun así, mi amado lector, yo podría asegurarte
que cada mañana al despertar millones de hombres
saldrían de sus casas ansiosos e impacientes por hallar
algún semejante a quién agredir, joder, lastimar, aplastar, en fin
hacerle daño como sea y aun intentar
acabar con él así no hubiera
el menor motivo para hacerlo ni se obtuviera
ninguna ganancia con ello y su muerte resultase en último término
un hecho totalmente superfluo y sin sentido
y también podría asegurarte que probablemente
tanto tú como yo seríamos parte de ese enorme, inacabable
grupo formado por millones que aun pudiendo
hacer algo para evitarlo a fin de cuentas solo se limita
a decir lo mucho que lamenta que tengan que suceder cosas así
y se queda cruzado de brazos y no mueve
-como si obedeciera una especie de mandato antediluviano inscrito en los genes-
ni siquiera un dedo para impedirlo
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