Rodrigo Sierra Agredo
Poeta recién llegado
Espero a las siete, la noche fría cae,
se enciende la luz de un oscuro escenario;
se encienden las teles, yo enciendo mis ojos;
a tientas voy sólo, contando mis pasos.
Aviso a mi sombra y cruzo la puerta
la noche me espera, las nubes se alejan;
no hay sol, no hay testigo,
no hay quién me delate;
no hay luz, no hay sentido,
no hay quién me retrate.
Veo ya lo que el sol no se atreve a mostrarme;
camino y camino, y en medio está ella,
la veo pasando, la miro con calma;
su cara me espera, me advierte peligro,
otro precipicio de no salir vivo,
y yo no hago caso, muy tonto la sigo,
al menos ahora el destino persigo.
se enciende la luz de un oscuro escenario;
se encienden las teles, yo enciendo mis ojos;
a tientas voy sólo, contando mis pasos.
Aviso a mi sombra y cruzo la puerta
la noche me espera, las nubes se alejan;
no hay sol, no hay testigo,
no hay quién me delate;
no hay luz, no hay sentido,
no hay quién me retrate.
Veo ya lo que el sol no se atreve a mostrarme;
camino y camino, y en medio está ella,
la veo pasando, la miro con calma;
su cara me espera, me advierte peligro,
otro precipicio de no salir vivo,
y yo no hago caso, muy tonto la sigo,
al menos ahora el destino persigo.