PITEIRA
Poeta que considera el portal su segunda casa
Esa noche me miraban
unos ojos con dulzura
y unos labios con ternura
en los míos se posaban,
unas manos me abrazaban
alterándome el sentido
en un juego prohibido
de placeres impregnado,
despertando a vuestro lado
con deseo enloquecido.
Con el pecho estremecido
y el aliento entrecortado
me abandono apasionado
en vuestros brazos mecido
y de nuevo adormecido
espero a que llegue el día,
que con la mañana fría
se aclara el entendimiento
y se ha de llevar el viento
lo que la noche decía.
unos ojos con dulzura
y unos labios con ternura
en los míos se posaban,
unas manos me abrazaban
alterándome el sentido
en un juego prohibido
de placeres impregnado,
despertando a vuestro lado
con deseo enloquecido.
Con el pecho estremecido
y el aliento entrecortado
me abandono apasionado
en vuestros brazos mecido
y de nuevo adormecido
espero a que llegue el día,
que con la mañana fría
se aclara el entendimiento
y se ha de llevar el viento
lo que la noche decía.
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