salvarroso
Poeta recién llegado
Mientras la ciudad duerme,
sopla el viento frío de la noche,
arrastrando y llevando con él,
todas sus miserias.
La noche poco a poco va muriendo,
pero se arropa en su fino
y transparente manto.
Ella dice que no,
pero el alba está llegando
y tiene que decir adiós a esa ciudad,
que no quiere dormir por amarte tanto.
Dormir por estar con ella.
¡Olvídate del tiempo!
¡Olvídate del mundo!
Pero... no me olvides a mí,
que siempre te llevo en los labios
y en el pensamiento.
Por esto, a ti mi amiga...,
no te digo adiós hasta dentro de un rato.
Y mientras esa ciudad duerme,
su frío viento va llevando,
muchas penas que llevaba dentro,
que poco apoco voy matando.
sopla el viento frío de la noche,
arrastrando y llevando con él,
todas sus miserias.
La noche poco a poco va muriendo,
pero se arropa en su fino
y transparente manto.
Ella dice que no,
pero el alba está llegando
y tiene que decir adiós a esa ciudad,
que no quiere dormir por amarte tanto.
Dormir por estar con ella.
¡Olvídate del tiempo!
¡Olvídate del mundo!
Pero... no me olvides a mí,
que siempre te llevo en los labios
y en el pensamiento.
Por esto, a ti mi amiga...,
no te digo adiós hasta dentro de un rato.
Y mientras esa ciudad duerme,
su frío viento va llevando,
muchas penas que llevaba dentro,
que poco apoco voy matando.
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