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Poeta fiel al portal
La noche me encuentra siempre abandonado:
Me encuentra sumido en pensamientos y solo,
me invita a despertarme y vivirla en el vientre de la obscuridad;
susurra letanias entre las paredes y entre gemidos se calla
mientras las paredes visten un alma desnuda a la interperie.
La noche me detiene con la mirada en la luna
y me invita a contemplar en ella tantos rostros.
La noche sabe a licor y cocaina a estupefacientes despiertos
y a dias dormidos;
sabe a èxtasis de vacio y a esa sensaciòn de cansancio y libertad
que la vida te obliga a vivir para no abandonarte a la obscuridad total,
para vivir cada noche un pedacito de muerte
La noche se describe entre muros de cemento y el trafico:
con ese sonido de motor que rompe los sueños,
con las sirenas que indican que una vida se extingue
y el olor a cementerio que desprende la hierba.
Se refleja y se vive con luz artificial sol de los vagabundos,
sol de los violadores y de cuerpos escondidos y traficados.
La noche te aprisiona de albedrio
porque el dia lo ha hecho con mestieres y obligaciones matutinas.
La noche vieja doncella embrolla
con el encanto y la fascinaciòn del modernismo,
la noche arapa la memoria.
La noche muta en mujeres con ansia de necesidad,
en un cocktail andrògeno al unisono y ansia insaciable,
en lujuria y sed de dinero.
En un solo grito la ciudad grita mientras de su garganta se desprende
la ceniza, y el olor a alcohol (el néctar nocturno)
La noche respira contigo, te escucha;
fiel compañera fiel traicionera.
La dueña de la manada de perros sin dueño,
la sacrificadora y torturadora de los imbéciles,
la creadora de màs làgrimas y vacio.
Mientras este hoyo negro de mi alma no se va
soy solo un perro màs de la manada
La noche se duerme embriagada y con piernas frias y cansadas
sacias de reproducir la nada enfermiza;
se duerme con el sonido de los àrboles y la poca hierba que mece el viento,
se calla entre las victimas y cristales que quedan sobre la acera,
se quiebra y se lava con los ojos hùmedos,
se refleja en el brillo de ojos torturados por la luz nocturna
y en sus ùltimos parpadeos piden solo descanso para reiniciar
La noche es un àngel que me abraza frio,
con el hielo que recorre la medula espinal.
Me cobija entre miedos y soledad,
me calma la sed sin agua; bebiendo de su seno contaminante,
me duerme inerte en la deseperaciòn del filo de un puñal.
Me acaricia desde el balcòn de mi ventana y el pavimento
con esa sensaciòn de golpe de impacto.
La noche vomita insectos en mi almohada para que no la olvide,
para que sepa que no estoy solo en este jardin de tinieblas.
La noche quema mis entrañas con sàbanas que hieren y recuerdos ajenos,
con el hierro frio que penetra los huesos
y con demencia limbica.
La noche viaja entre mis venas y mis suspiros,
se detiene siempre en mi corazòn a tejer arterias rotas
para devolverme la vida-
esa vida que no se detiene en ningùn punto del vacio existencial.
La noche es quien viste mi piel y donde realemnte estoy vivo;
donde el sonido viaja claro y se propaga
buscando perderse en junta a las siluetas que la invaden.
Me encuentra sumido en pensamientos y solo,
me invita a despertarme y vivirla en el vientre de la obscuridad;
susurra letanias entre las paredes y entre gemidos se calla
mientras las paredes visten un alma desnuda a la interperie.
La noche me detiene con la mirada en la luna
y me invita a contemplar en ella tantos rostros.
La noche sabe a licor y cocaina a estupefacientes despiertos
y a dias dormidos;
sabe a èxtasis de vacio y a esa sensaciòn de cansancio y libertad
que la vida te obliga a vivir para no abandonarte a la obscuridad total,
para vivir cada noche un pedacito de muerte
La noche se describe entre muros de cemento y el trafico:
con ese sonido de motor que rompe los sueños,
con las sirenas que indican que una vida se extingue
y el olor a cementerio que desprende la hierba.
Se refleja y se vive con luz artificial sol de los vagabundos,
sol de los violadores y de cuerpos escondidos y traficados.
La noche te aprisiona de albedrio
porque el dia lo ha hecho con mestieres y obligaciones matutinas.
La noche vieja doncella embrolla
con el encanto y la fascinaciòn del modernismo,
la noche arapa la memoria.
La noche muta en mujeres con ansia de necesidad,
en un cocktail andrògeno al unisono y ansia insaciable,
en lujuria y sed de dinero.
En un solo grito la ciudad grita mientras de su garganta se desprende
la ceniza, y el olor a alcohol (el néctar nocturno)
La noche respira contigo, te escucha;
fiel compañera fiel traicionera.
La dueña de la manada de perros sin dueño,
la sacrificadora y torturadora de los imbéciles,
la creadora de màs làgrimas y vacio.
Mientras este hoyo negro de mi alma no se va
soy solo un perro màs de la manada
La noche se duerme embriagada y con piernas frias y cansadas
sacias de reproducir la nada enfermiza;
se duerme con el sonido de los àrboles y la poca hierba que mece el viento,
se calla entre las victimas y cristales que quedan sobre la acera,
se quiebra y se lava con los ojos hùmedos,
se refleja en el brillo de ojos torturados por la luz nocturna
y en sus ùltimos parpadeos piden solo descanso para reiniciar
La noche es un àngel que me abraza frio,
con el hielo que recorre la medula espinal.
Me cobija entre miedos y soledad,
me calma la sed sin agua; bebiendo de su seno contaminante,
me duerme inerte en la deseperaciòn del filo de un puñal.
Me acaricia desde el balcòn de mi ventana y el pavimento
con esa sensaciòn de golpe de impacto.
La noche vomita insectos en mi almohada para que no la olvide,
para que sepa que no estoy solo en este jardin de tinieblas.
La noche quema mis entrañas con sàbanas que hieren y recuerdos ajenos,
con el hierro frio que penetra los huesos
y con demencia limbica.
La noche viaja entre mis venas y mis suspiros,
se detiene siempre en mi corazòn a tejer arterias rotas
para devolverme la vida-
esa vida que no se detiene en ningùn punto del vacio existencial.
La noche es quien viste mi piel y donde realemnte estoy vivo;
donde el sonido viaja claro y se propaga
buscando perderse en junta a las siluetas que la invaden.
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