Simeon
Poeta recién llegado
Con el fin del día, asomas
lo tapas todo, lo dejas vacío.
Entre la penumbra luces de calle y frío
En las sombras yo perdido
voy vagando sin rumbo, sin fin.
Sin saber donde mirar, que decir o sentir
ya que todo me parece igual.
Contigo me aclaro el día, nos inspiras y nos das
fuerzas para afrontar la vida y su objetividad
para poder seguir con nuestra rutina que nos envenena
el alma y no nos deja amar.
A consecuencia lo dejamos
todo a la suerte y al azar.
Lo pasamos mal con los remordimientos y los rencores
o de todos los miserables y falsos valores
impregnados de ajenos favores.
Entre oscuros sentimientos y mentiras suspiramos,
para seguir creyendo en la humanidad.
Al comienzo del alba te desvaneces como si no pasara nada
indiferente ante los problemas de los demás
sin saber que nos has ayudado a vencer la dificultad.
En tu existencia imploro descansar en la eterna soledad y
así poder purgar mi alma e ir al cielo
para apreciar todo su bello como recompensa por la frustración.
Quiero poder tocar las nubes y acariciar los ángeles que
me han protegido en vida para aguantar el desastre del día a día.
Doy bendición a todo lo que amé ya que gracias a ellos
para siempre existiré.
Es lo que pensé al ver la luz al final del túnel en mi
oscura vida.