Alberto Alcoventosa
Poeta adicto al portal
​Yo le pregunté al Alba por la Noche,
cuyas tinieblas ya languidecían,
se desvelaban albos alimoches
mientras el búho real se recogía.
El Alba, fiel sinónimo de aurora,
me dijo que la noche solo fuera
vana ilusión de un alma soñadora,
pues ella, nunca supo que existiera.
-Tan solo yo conozco luz del día,
durante la mañana y por la tarde,
hasta que, por fin, caigo adormecida-
Y jamás fui capaz de persuadirla
aunque mi afán en ello yo empeñase,
de que la noche, igualmente, existía.
cuyas tinieblas ya languidecían,
se desvelaban albos alimoches
mientras el búho real se recogía.
El Alba, fiel sinónimo de aurora,
me dijo que la noche solo fuera
vana ilusión de un alma soñadora,
pues ella, nunca supo que existiera.
-Tan solo yo conozco luz del día,
durante la mañana y por la tarde,
hasta que, por fin, caigo adormecida-
Y jamás fui capaz de persuadirla
aunque mi afán en ello yo empeñase,
de que la noche, igualmente, existía.