Si mis ojos te han dejado,
que un gemir de tu aliento... me despierte.
Si la desesperanza inunda tu corazón
que sean mis manos que lo sostenga
y mi calor que lo encienda.
Si tu dolor se acrecienta,
olvida por un momento... tu pérdida
y bendice un sólo momento
por tener mi alma cuidando la tuya.
Si lloras por una angustia ultrajada,
ten calma, que las lágrimas de mis ojos
correrán hacia las tuyas
y viajarán juntas a la melancolía
de nuestras vidas pasajeras.
Si por algún momento, llegaras a amarme,
no lo sientas ni lo toques,
ya que antes de hacerlo
he bañado en la miel de mi amor
las dulces noches que te amé
en la soledad absoluta del silencio
y en la nostalgia de mi amor supremo
que te alzó a las cimas inquebrantables
de tu amor perfecto.
que un gemir de tu aliento... me despierte.
Si la desesperanza inunda tu corazón
que sean mis manos que lo sostenga
y mi calor que lo encienda.
Si tu dolor se acrecienta,
olvida por un momento... tu pérdida
y bendice un sólo momento
por tener mi alma cuidando la tuya.
Si lloras por una angustia ultrajada,
ten calma, que las lágrimas de mis ojos
correrán hacia las tuyas
y viajarán juntas a la melancolía
de nuestras vidas pasajeras.
Si por algún momento, llegaras a amarme,
no lo sientas ni lo toques,
ya que antes de hacerlo
he bañado en la miel de mi amor
las dulces noches que te amé
en la soledad absoluta del silencio
y en la nostalgia de mi amor supremo
que te alzó a las cimas inquebrantables
de tu amor perfecto.