Armonia
Poeta veterana
Ella regresa a refugiarse
y en el silencio de la sangre
no hay más destello
que la soledad.
¡Piedad!
eterno luto de alma,
el grito sordo vació la luna
y el reflejo murió en su voz.
Sus pasos,
-marcando el ritmo
de un concierto de espinas-
deambulan bajo las notas
de la oscuridad que cubre su entraña.
En sus ojos
el sabor del aire
hiela la nostalgia,
profanando el recuerdo
y cubriendo en llanto la palabra.
Aquella promesa
-resquebrajada en el azar de una estrella-
cayó en la guerra fría,
en un tiempo de rosas marchitas
olfateando su estigma.
La eternidad,
no es magenta ni azul,
mucho menos verde;
la eternidad,
es blanca como el silencio.