Eban Fems Cid
Poeta fiel al portal
Vivió un hombre aquí
que al correr de las horas,
inmóvil como piedra gris,
jamás echaba sombra.
Búhos hallaron nido en el
bajo lunas de invierno;
bajo estrellas de junio,
a aquel por muerto tuvieron.
Llego una dama envuelta en gris
en el ocaso incierto:
fulgió por un instante allí,
trenzado en flor, su pelo.
Libre de encanto al fin broto
despierto de la roca:
en carne y hueso la abrazo
fundiéndose en su sombra.
Ella no ha vuelto a caminar
bajo estrellas o soles:
habita la profundidad
donde no hay día o noche.
Mas solo un día al año, aquel
en que lo oculto brota,
danzan hasta el amanecer:
la misma sombra arrojan.
que al correr de las horas,
inmóvil como piedra gris,
jamás echaba sombra.
Búhos hallaron nido en el
bajo lunas de invierno;
bajo estrellas de junio,
a aquel por muerto tuvieron.
Llego una dama envuelta en gris
en el ocaso incierto:
fulgió por un instante allí,
trenzado en flor, su pelo.
Libre de encanto al fin broto
despierto de la roca:
en carne y hueso la abrazo
fundiéndose en su sombra.
Ella no ha vuelto a caminar
bajo estrellas o soles:
habita la profundidad
donde no hay día o noche.
Mas solo un día al año, aquel
en que lo oculto brota,
danzan hasta el amanecer:
la misma sombra arrojan.
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