Se cansó de esperar que la vistiera el sueño
y se arrimó a esa boca, que colgando traía el beso,
ensalivó la dulce sensación que ahí había
y bebiendo del destino, se quedó dormida.
Llena de paz la despertó la brisa de un te amo,
columpiando su realidad sonríe tranquila,
mientras ve volar el sueño que no atajó sus manos
y escupe los suspiros que le saben a melancolía.
No, no está sola
y se sabe muy amada,
aunque nunca tenga el amor que ella quería,
mas sabe que soñar, tiene un precio muy alto
y acaricia con ternura, lo que le mandó la vida.
Le pondrán el anillo en un altar de luces,
mientras su corazón enlaza una lágrima escondida,
prometerá amor cuando por otro amor suspira
cerrando para siempre el libro, de sus tantas utopías.
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