Josvall.
Poeta adicto al portal
Este Hernando ya venia
escapado y fugitivo
de Cuba desvinculado
y a su libre albedrío.
Pues tan lejos de la Corte
todo son malentendidos
y se es buen español
segun el oro obtenido.
Como serian las cosas alla por aquellos lares,
Que Don Diego lo envio
y al saber de sus andares
presto le destituyó,
mas este rapaz vivaracho
ya escapaba con las nanes.
Eran tiempos de ambiciones,
de aventuras por decoro y oro,
de grandes expediciones.
Pues en las mal dichas indias hay de todo.
Entrando a saco,
y sin contemplaciones,
gloria, fama, oro
y Rey, a servirle en cualquier modo.
Nada mas tocar a tierra,
en la Riva Vera Cruz
pusieron los españoles
sangre, polvora y cruz
Los indios que no son indios
no dan credito a sus ojos
dioses vestidos de hojalata
sobre dioses de cuatro patas.
Aparecio por aquella villa
el jefe gordo Xicomecoatl,
y se encontro con hernando
para asi parlamentar y malmeter
del Azteca y poder meterles mano.
A todo esto en la capital
del Unico Mundo sabian
lo que se rumiaba alla
y las gentes que traian.
Decidieron enviar
por corredores veloces
mensajes de bienvenida
con oro y otros regalos
requiriendoles volvieran
por donde habian llegado.
Josvall.
escapado y fugitivo
de Cuba desvinculado
y a su libre albedrío.
Pues tan lejos de la Corte
todo son malentendidos
y se es buen español
segun el oro obtenido.
Como serian las cosas alla por aquellos lares,
Que Don Diego lo envio
y al saber de sus andares
presto le destituyó,
mas este rapaz vivaracho
ya escapaba con las nanes.
Eran tiempos de ambiciones,
de aventuras por decoro y oro,
de grandes expediciones.
Pues en las mal dichas indias hay de todo.
Entrando a saco,
y sin contemplaciones,
gloria, fama, oro
y Rey, a servirle en cualquier modo.
Nada mas tocar a tierra,
en la Riva Vera Cruz
pusieron los españoles
sangre, polvora y cruz
Los indios que no son indios
no dan credito a sus ojos
dioses vestidos de hojalata
sobre dioses de cuatro patas.
Aparecio por aquella villa
el jefe gordo Xicomecoatl,
y se encontro con hernando
para asi parlamentar y malmeter
del Azteca y poder meterles mano.
A todo esto en la capital
del Unico Mundo sabian
lo que se rumiaba alla
y las gentes que traian.
Decidieron enviar
por corredores veloces
mensajes de bienvenida
con oro y otros regalos
requiriendoles volvieran
por donde habian llegado.
Josvall.
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