darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
La muerte se masturba
en la ignorancia,
juguetea con la libertad
y el peligro.
Se detiene,
se alimenta de la iniquidad,
de los versos inanes,
de poemas inspirados
en la eternidad.
Teoría macabra de una incitación morbosa,
saludas al destino
y la soledad se desnuda mostrando
el hedonismo de sus fauces infernales.
Crispando las ansias de un sistema
que anhela satisfacción,
veneno,
salida.
En el vacío se escucha un insulto inocente
y más allá una blasfemia incoherente.
El haz de un foco incinera los apetitos sexuales
de un seno precioso.
Te alimentas de la calumnia,
del falso teatro,
del hedor de palabras estúpidas.
Las vitaminas del pecado nutren
tus miedos.
Ahíto de errores frotas el cálido camafeo
y el odio lame tus huesos en la eyaculación
de tus deseos.