Jamás se me dio bien dibujar
y sin embargo tantas veces te he dibujado en mi cabeza,
tantas veces he dibujado en mi mente cada detalle y cada línea de tu rostro,
para tallarlas fielmente en el lienzo interior de mis parpados,
y así poder cerrar los ojos y admirar una obra de arte…
Tantas veces más te he desdibujado…
te he desdibujado esa expresión triste en tus ojos
y el arco de tus labios que amagan con arruinar tu belleza.
Los he desdibujado para pintar sobre ellos la más hermosa de las sonrisas,
una que sea merecida por la más hermosa de las obras de arte…
Tantas veces más te he borrado…
te he borrado la ropa, línea por línea, prenda por prenda,
para dibujar en su lugar los contornos de tu piel y,
sobre tu piel, mis manos, que la recorren por completo
como si fuese un pecado no acariciar hasta el más pequeño rincón de tu figura,
como si fuese imperdonable no contemplar cada espacio de una obra de arte…
Tantas veces te he repasado…
te he repasado allí donde la imaginación
logra trazar lo que mi mano no puede.
Mil veces te he repasado y aún así
no he logrado plasmar la verdadera belleza
que se aprecia cuando estás aquí, frente a mí,
tan perfecta, resumiendo todos mis deseos en uno:
dibujar en tus labios los míos.
Y es que al final ni la obra de arte que tantas veces he dibujado en mi cabeza,
podría compararse contigo.
y sin embargo tantas veces te he dibujado en mi cabeza,
tantas veces he dibujado en mi mente cada detalle y cada línea de tu rostro,
para tallarlas fielmente en el lienzo interior de mis parpados,
y así poder cerrar los ojos y admirar una obra de arte…
Tantas veces más te he desdibujado…
te he desdibujado esa expresión triste en tus ojos
y el arco de tus labios que amagan con arruinar tu belleza.
Los he desdibujado para pintar sobre ellos la más hermosa de las sonrisas,
una que sea merecida por la más hermosa de las obras de arte…
Tantas veces más te he borrado…
te he borrado la ropa, línea por línea, prenda por prenda,
para dibujar en su lugar los contornos de tu piel y,
sobre tu piel, mis manos, que la recorren por completo
como si fuese un pecado no acariciar hasta el más pequeño rincón de tu figura,
como si fuese imperdonable no contemplar cada espacio de una obra de arte…
Tantas veces te he repasado…
te he repasado allí donde la imaginación
logra trazar lo que mi mano no puede.
Mil veces te he repasado y aún así
no he logrado plasmar la verdadera belleza
que se aprecia cuando estás aquí, frente a mí,
tan perfecta, resumiendo todos mis deseos en uno:
dibujar en tus labios los míos.
Y es que al final ni la obra de arte que tantas veces he dibujado en mi cabeza,
podría compararse contigo.