Évano
Libre, sin dioses.
Por dentro de la boca se sonríen
los diablos que se alargan,
que se extienden
como arañas que tejen en el alma
la red de falsas luces de la mente:
las neuronas que brillan por los precios.
Laberintos andados por autómatas
que cargan las espaldas con mochilas
de cacharros y ropas que no visten.
El peso clava a tierra las rodillas,
y aleja al ser del cielo y la altura;
y ata a suelos finitos de la vida.
Los rostros se deforman por los nervios
con prisas cuya meta es el no ver
al espíritu y nombre de uno mismo.
Ríe, Navidad, que el mundo avanza,
sí,
pero
por la última piedra ante el abismo.
Poco mérito tienes
Satanás:
los diablos que se alargan,
que se extienden
como arañas que tejen en el alma
la red de falsas luces de la mente:
las neuronas que brillan por los precios.
Laberintos andados por autómatas
que cargan las espaldas con mochilas
de cacharros y ropas que no visten.
El peso clava a tierra las rodillas,
y aleja al ser del cielo y la altura;
y ata a suelos finitos de la vida.
Los rostros se deforman por los nervios
con prisas cuya meta es el no ver
al espíritu y nombre de uno mismo.
Ríe, Navidad, que el mundo avanza,
sí,
pero
por la última piedra ante el abismo.
Poco mérito tienes
Satanás:
te basta
lanzar monedas
lanzar monedas
al aire.
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