ha ya despues de hartas noches insonmes
en que viajo entre nubes, de la diestra de la otra,
esa que no eres tú, ni se te parece, ni evoca.
esa que se abre a mis destellos de luz
a mis embriagueses, que a ti ni te provocan.
si te contase que hasta me escucha y me mima
y de tanto anhelarle me invento en su boca
bebo de su aliento de sabores diversos,
como si adivinase ¡lo que me llena ,lo que me provoca.
adivino sus contornos, sus palpitares, creo;
que hasta en los minutos postreros, aun me impregnan
en todos mis recovecos, sus mieles preciosas.
de tanto inventarla ya es tan mia, tan propia
y le susurro versos que tomo del aire, del suelo,
los entretejo y asi, anudados e inaudibles,
como en cascada de una levedad lejana
se deslizan de entre mis arcanos miembros
de forma arbitraria, una y mil palabras
aunque a veces mi boca no diga nada.
le palpo, su calor me quema, temerosa calla,
me funde como un artista, a imagen de sus deseos y semejanza.
de tan cierto que estoy de mi certeza de amarla
me sumerjo en ella, y le arranco pasiones
recien estrenadas. Me calzo sus humedades
calidas y frescas, mero aliento de sus entrañas.
cuando por fin, mi corazón fragante, en erupciones
en clamor estalla. Me colman sus palpitares
me bebo de a sorbos, completa, su savia.
¡dilatadas mis pupilas se abren conmocionadas¡
irremediablemente; ¡ despierto !
desconsoladas lloran mis ganas.
en que viajo entre nubes, de la diestra de la otra,
esa que no eres tú, ni se te parece, ni evoca.
esa que se abre a mis destellos de luz
a mis embriagueses, que a ti ni te provocan.
si te contase que hasta me escucha y me mima
y de tanto anhelarle me invento en su boca
bebo de su aliento de sabores diversos,
como si adivinase ¡lo que me llena ,lo que me provoca.
adivino sus contornos, sus palpitares, creo;
que hasta en los minutos postreros, aun me impregnan
en todos mis recovecos, sus mieles preciosas.
de tanto inventarla ya es tan mia, tan propia
y le susurro versos que tomo del aire, del suelo,
los entretejo y asi, anudados e inaudibles,
como en cascada de una levedad lejana
se deslizan de entre mis arcanos miembros
de forma arbitraria, una y mil palabras
aunque a veces mi boca no diga nada.
le palpo, su calor me quema, temerosa calla,
me funde como un artista, a imagen de sus deseos y semejanza.
de tan cierto que estoy de mi certeza de amarla
me sumerjo en ella, y le arranco pasiones
recien estrenadas. Me calzo sus humedades
calidas y frescas, mero aliento de sus entrañas.
cuando por fin, mi corazón fragante, en erupciones
en clamor estalla. Me colman sus palpitares
me bebo de a sorbos, completa, su savia.
¡dilatadas mis pupilas se abren conmocionadas¡
irremediablemente; ¡ despierto !
desconsoladas lloran mis ganas.