Atenea Sheresada
Poeta fiel al portal
No sé si seré yo o acaso tú
quien encontrará la dicha anhelada.
Suplicante estoy por un momento
que me permita llegar a donde no fui nada.
Entiendo que pido mucho,
que entre nosotros un abismo nos separa,
que lo que un día era luz, se ha volcada en desesperanza.
Me llevo en el pecho las risas y la alegría,
pero no puedo evitar pensar en las promesas, la ilusión.
Todo lo que hoy me hace sentir perdida.
Quédate si quieres con mis besos y caricias,
yo me llevo la melancolía,
guardaré en mi maleta la zozobra y también la agonía.
Traicioné mi vida siendo "la otra",
aquella que se esconde para verte,
la que ocultas en una sonrisa de bribón,
fui de ti el nombre que no dices en voz alta,
la sombra dispuesta a la que acudías,
cuando la luz de tu vida te negaba su llama.
Me acostumbre a verte solo por instantes,
a estar presente para cuando me llames,
me alimentaste de tus migajas.
No me tenías por amor,
solo era un trofeo a tu hombría,
era yo prueba viviente de que todo tu lo podías,
para mí nunca hubo cariño,
era el desagüe de un tabú machista.
Hoy se va tu juguete de recamara,
la muñeca que guardas en un aparador,
ya no puedo ser la otra,
necesito volver a ser yo.
quien encontrará la dicha anhelada.
Suplicante estoy por un momento
que me permita llegar a donde no fui nada.
Entiendo que pido mucho,
que entre nosotros un abismo nos separa,
que lo que un día era luz, se ha volcada en desesperanza.
Me llevo en el pecho las risas y la alegría,
pero no puedo evitar pensar en las promesas, la ilusión.
Todo lo que hoy me hace sentir perdida.
Quédate si quieres con mis besos y caricias,
yo me llevo la melancolía,
guardaré en mi maleta la zozobra y también la agonía.
Traicioné mi vida siendo "la otra",
aquella que se esconde para verte,
la que ocultas en una sonrisa de bribón,
fui de ti el nombre que no dices en voz alta,
la sombra dispuesta a la que acudías,
cuando la luz de tu vida te negaba su llama.
Me acostumbre a verte solo por instantes,
a estar presente para cuando me llames,
me alimentaste de tus migajas.
No me tenías por amor,
solo era un trofeo a tu hombría,
era yo prueba viviente de que todo tu lo podías,
para mí nunca hubo cariño,
era el desagüe de un tabú machista.
Hoy se va tu juguete de recamara,
la muñeca que guardas en un aparador,
ya no puedo ser la otra,
necesito volver a ser yo.