TAVOAM
Poeta veterano
"La soledad tan solo es la luz,
por donde vuelve el amor"
LOS NOCHEROS
por donde vuelve el amor"
LOS NOCHEROS
LA PACIENCIA TRAE VERANOS
Era suyo el gobierno de todas las hojas
pues el otoño comenzaba en su oscura mirada
llevaba la tristeza arraigada en las palabras
su vida cantaba letanías y derrotas.
pues el otoño comenzaba en su oscura mirada
llevaba la tristeza arraigada en las palabras
su vida cantaba letanías y derrotas.
¿Quién osaría amarle su corazón de pantano?
si los besos se ahogaban en la lluvia de sus manos,
si la muerte era su amiga desde el inicio del pasado
y nunca las sonrisas se animaban a vestirla;
si los besos se ahogaban en la lluvia de sus manos,
si la muerte era su amiga desde el inicio del pasado
y nunca las sonrisas se animaban a vestirla;
y yo que venía multiplicando veranos
la crucé en aquella esquina disfrazada de llanto,
¿Cómo adivinarle flores en tremendo desencanto?
con su almanaque detenido en abriles y marzos.
la crucé en aquella esquina disfrazada de llanto,
¿Cómo adivinarle flores en tremendo desencanto?
con su almanaque detenido en abriles y marzos.
Mas la soledad tiene urgencias incluso en el espanto,
bebí de su rostro para secarle las lágrimas,
sonrío con ese sol que limpia las mañanas
y mostró la primavera que ocultaba bajo el brazo.
bebí de su rostro para secarle las lágrimas,
sonrío con ese sol que limpia las mañanas
y mostró la primavera que ocultaba bajo el brazo.
La cortesía de sus labios esperaba alguien creyente
pues jamás los rosales crecen de la nada,
los pétalos más rojos no se ven en la semillas,
el tiempo tiene tiempos más lentos que un humano.
pues jamás los rosales crecen de la nada,
los pétalos más rojos no se ven en la semillas,
el tiempo tiene tiempos más lentos que un humano.
Nunca supe por qué me detuve aquella tarde
en la esquina donde el hambre le trepaba por los dedos,
en la esquina donde nadie le veía entre las hojas
ese brote del estío que escondía el calendario.
en la esquina donde el hambre le trepaba por los dedos,
en la esquina donde nadie le veía entre las hojas
ese brote del estío que escondía el calendario.
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